El indulto es peor que el delito
Las declaraciones del ministro Ábalos, secundada por la inefable Carmen Calvo, preparando el camino al indulto de los condenados por […]
Las declaraciones del ministro Ábalos, secundada por la inefable Carmen Calvo, preparando el camino al indulto de los condenados por […]
El Tribunal Supremo que juzgó la causa del procés acordó hace pocos días revocar el tercer grado penitenciario concedido por
El Gobierno proyecta impulsar antes de fin de año una reforma del CGPJ para limitar las competencias de dicho órgano
Las diferencias entre los sistemas de derecho codificado, como el español, y los de fuentes predominantemente consuetudinarias (common law) hacen
El escándalo de los tertulianos y la falsa oposición del régimen a los acuerdos entre Bildu, separatistas catalanes y la
La lucha por el derecho no solo se produce en el interior de las naciones, sino también entre sistemas jurídicos.
La Monarquía ligó su destino al de la partidocracia en la transición. La traición de Juan Carlos I a su padre y su patronato político a la falsa constitución de 1978 sepultó para siempre la compatibilidad de la Corona con la democracia formal. El régimen de partidos nacido tras la muerte de Franco se coaligó con la dinastía para funcionar simbióticamente. De hecho, el tan injustamente alabado consenso de los que estaban en el poder y no querían abandonarlo con los que ansiándolo entraron plácidamente en sus salones para repartírselo sería imposible sin la Monarquía.
Fueron mis estudios sobre las costumbres políticas de lejanas tierras los que me trajeron hasta aquí. Desde la comodidad de
Antonio García-Trevijano es una de esas figuras notables del pensamiento político español condenadas al ostracismo intelectual. Quizá sea porque en
Baltasar Garzón, ese paladín de las causas nobles, defensor y paradigma de su verdad, es, sin embargo, un prevaricador. El
La televisión del espectáculo perpetuo abre a menudo con imágenes de coches incendiados, piedras volando y una voz en off
Lejos de listas abiertas (al fin y al cabo, listas), la única solución para acabar con el déficit democrático es