Un respeto para la democracia norteamericana
La lucha por el derecho no solo se produce en el interior de las naciones, sino también entre sistemas jurídicos. […]
La lucha por el derecho no solo se produce en el interior de las naciones, sino también entre sistemas jurídicos. […]
La Monarquía ligó su destino al de la partidocracia en la transición. La traición de Juan Carlos I a su padre y su patronato político a la falsa constitución de 1978 sepultó para siempre la compatibilidad de la Corona con la democracia formal. El régimen de partidos nacido tras la muerte de Franco se coaligó con la dinastía para funcionar simbióticamente. De hecho, el tan injustamente alabado consenso de los que estaban en el poder y no querían abandonarlo con los que ansiándolo entraron plácidamente en sus salones para repartírselo sería imposible sin la Monarquía.
Fueron mis estudios sobre las costumbres políticas de lejanas tierras los que me trajeron hasta aquí. Desde la comodidad de
Antonio García-Trevijano es una de esas figuras notables del pensamiento político español condenadas al ostracismo intelectual. Quizá sea porque en
Baltasar Garzón, ese paladín de las causas nobles, defensor y paradigma de su verdad, es, sin embargo, un prevaricador. El
La televisión del espectáculo perpetuo abre a menudo con imágenes de coches incendiados, piedras volando y una voz en off
Lejos de listas abiertas (al fin y al cabo, listas), la única solución para acabar con el déficit democrático es
El carácter cuasi-administrativo de los partidos en el régimen partidocrático se traduce en la subvención estatal, pesebre perpetuo y premio
Que con buenas intenciones se han causado los mayores daños es una evidencia histórica difícilmente cuestionable. En el actual discurso
Savigny y nuestro Código Civil (Art. 3.1) nos marcan las pautas interpretativas de las normas ante las dudas derivadas de
El guirigay montado con el Valle de los Caídos no es algo nuevo. El PSOE e Izquierda Plural ya presentaron
La irrepresentatividad del sistema de elección proporcional y su carácter antidemocrático al constituir a los partidos como únicos agentes políticos