Ley Celaá, o ley para generaciones gregarias
Es sabido que a lo largo de la historia, salvo excepciones, el poder siempre ha querido que los gobernados sean dúctiles, sumisos, lo más ignorantes posible.
Es sabido que a lo largo de la historia, salvo excepciones, el poder siempre ha querido que los gobernados sean dúctiles, sumisos, lo más ignorantes posible.
Desde mi punto de vista, jamás en España ningún gobierno se ha atrevido a tanto. Ahora, parece ser que con internet, y personas o grupos que defienden la libertad, necesitan este nuevo «Ministerio de la Verdad» para intentar en vano hacerles callar.
Nací en el año 1970, tenía cinco años a la muerte de Franco. Pues bien, tras las autocelebraciones y conmemoraciones
Para terminar, en mi humilde opinión, gran parte de estos males se suprimirían con un Estado, al modo de Francia por ejemplo, que respetando la diversa idiosincrasia de las diversas zonas de España, sea el que retribuya económicamente por igual a igual trabajo público, la gestión de todo tipo de asuntos públicos como la sanidad o la enseñanza serían más económicas y coherentes si bien para ello habría de establecerse dos condiciones: una efectiva separación de poderes, de modo que se elige a diputados por distritos uninominales, que respondan únicamente ante sus electores, y sin ningún tipo de obediencia debida a su jefe de partido – como ocurre ahora–; una elección específica y distinta para jefe de Gobierno, organos independientes que supervisen el correcto funcionamiento del aparato estatal y una Justicia independiente sin relación alguna con partidos políticos. Sinceramente, pienso que España iría mucho mejor en todos los sentidos y los españoles serían ciudadanos y no súbditos.
En mi humilde opinión, no existe relación entre suspender derechos inalienables con establecer preventiva y sanitariamente unas pautas concretas y claras, que deberían estar vigentes desde hace muchos meses.