Efectivamente, la religión católica (como todas las manifestaciones culturales) se basan en tradiciones anteriores. Pero negar el sentido de la fiesta actual es caer en la manipulación ideológica, en la visión partidista de la Historia y la Cultura. Podremos ser ateos o creyentes pero las fiestas y los valores comunitarios deben ser respetados para preservar la libertad de los demás.
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