Año II, n° 204, viernes 12 de marzo de 2010
servidumbre voluntaria
Antonio Muñoz Ballesta
  
Plutocracia a democracia

Platón

Antaño eran los reyes los que pedían prestado a los banqueros, ahora es al revés: los banqueros exigen ser rescatados y nacionalizados “en sus pérdidas” por el Estado. La oligarquía, antes y ahora, pretende permanecer en el poder político a toda costa. La crisis del capitalismo financiero -al margen de movimientos especulativos en las bolsas- no solamente afectará a la economía real de todo Occidente, sino también a su correlato político: el Estado de partidos.

 

Ya Platón analizó teóricamente en el siglo IV a. de C. el devenir del régimen oligárquico en democracia. Los motivos, recogidos en su diálogo La República, se revelan, en octubre de 2008, muy reconocibles por todos: 1º) la avaricia desmedida de dinero (bancos y sus aseguradoras) y de propiedad privada (aunque sea hipotecada); 2º) el principio de que “a mayor cantidad de dólares o propiedades, mayor poder, fama y estimación social”; 3º) el aumento de la envidia general entre todos los miembros del Estado; 4º) las leyes están evidentemente desvirtuadas por causa del beneficio; 5º) en la sociedad los ricos se enemistan con los pobres y se pierde la unidad del Estado.

 

La sociedad oligárquica, sigue señalando Aristocles, implica también: a) unos gobernantes que no defienden bien al Estado y tienen miedo de su mismo pueblo; b) el que no haya una separación mínima entre las actividades de gobierno y las económicas; y c) que los ricos se conviertan en zánganos que no aportan ningún servicio a la colmena.

 

Los gobernantes oligárquicos, en todas las épocas, no hacen nada para contener la prodigalidad de los jóvenes (y ahora todos se sienten eternamente jóvenes). Por el contrario, la alientan prestándoles, una y otra vez, dinero, y más dinero, bajo la fianza de sus propiedades, y, de ese modo, finalmente reduciéndoles a una resentida pobreza. Porque el oligarca –por naturaleza- subordina su razón y ambición a la avaricia y se hace mezquino e hipócrita, combinando una honestidad aparente con las prácticas deshonestas secretas. Pero tal situación política y económica deriva en la rebelión social y democrática.

 

Una vez que la plutocracia es evidente para todos, la democracia es inminente.

Comentarios (3)
Querido Antonio, no puede ser mas pertienente tu traido a este Diario, en este preciso momento, las reflexiones de Platon sobre la oligarquía, cuya degeneracion era para Polybio la causa genetica de la democraia. Enhorabuena.
octubre 15, 2008     
Querido profesor la democracia es inminente, sí, pero algo lejana. A esta crisis sistémica que atravesamos le puede suceder un Régimen muy autoritario.
Algo así como un capitalismo social sin representación parlamentaria libre.

China es un claro ejemplo del discurrir hoy. Aquí sería "Partitocracia social". PP Y PsoE+ BSCH,y algunos grupos mediáticos muy alienantes, son caras de la misma moneda.
octubre 15, 2008     
Gracias don Antonio, creo que por lo menos un tercio de la opinión pública, los mejores, se está percatando en España y en toda Europa y EEUU, que las características de esta llamada "democracia" corresponden, más bien, a la plutocracia, y empezando a saber que la democracia "representativa" occidental está por establecer en su sentido auténtico. Siempre se dice que la Historia de la Filosofía consiste en comentarios a los diálogos de Platón- fundador de la Filosofía académica- y así es también en los momentos de la "tormenta perfecta" en la ilusoria "libertad de mercado" financiero.

Sin duda alguna J. Moreno, algo hay de intento de establecer en Occidente las mismas condiciones laborales y de vida que tienen en China y Corea del Norte o Japón, etc., pero para hacer tal cosa, no sólo tienen que llevar a cabo estas operaciones de propaganda como los "rescates" a los que nunca rescatan a los pobres y clase media, también tienen que cambiar la misma conciencia liberal de Europa y de EEUU, y eso es más difícil: el mundo caería preso de la mentalidad oriental en la que "solamente uno es libre", como sentenció Hegel; aunque lo intentarán obviamente, al igual que negarán lo que ha sucedido y sus cauas a la más mínima oportunidad; y si no hay nadie que proteste y reclame, una vez más, el sentido de libertad política y libertad de conciencia, tendremos que afrontar épocas de rebelión ciudadana. A la historia occidental me remito.


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