Año II, n° 181, martes 9 de febrero de 2010
discriminación
José A. Sanchidrián
  
Estupidez esquizofrénica

El Estatuto de Cataluña es flagrantemente inconstitucional. Basta mediana inteligencia, y conocer el significado de las palabras, para poder comprobarlo con la simple lectura de ambas Leyes. Todas las declaraciones acerca de este asunto, o sobre la esperada sentencia del Tribunal Constitucional, solamente tienen sentido si es sabido que el poder político no tiene por qué obedecer la letra de la legislación cuando ésta no coincide con su voluntad, al no existir institución con poder independiente para obligarle.

 

El maremágnum que se ha montado con la editorial conjunta de los periódicos catalanes, y la seguida respuesta de la prensa nacional, es el corolario de la inconstitución nacional más allá del reparto proporcional de las instituciones entre los partidos estatales del posfranquismo. A resultas del mismo, añadida la definitiva deriva nacionalista del PSC y la estupidez de Zapatero, la clase política catalana consiguió el Estatuto de marras, que reproduce la partitocracia del 77 en Cataluña, pero cuya novedad se encuentra en que establece una relación de bilateralidad con España, dejando la última palabra a la Generalidad. Tan sólo el Constitucional podría acabar, al menos en parte, con semejante delirio, de ahí que la prensa regional se lance a deslegitimar al tribunal y a conjurar el fantasma de la reacción popular por si el fallo resultara contrario en lo sustancial.

 

Algunos periódicos nacionales —los hay que no ven en esto ningún problema— arremeten por ello contra sus colegas catalanes, olvidando que apelar al miedo y los editoriales conjuntos fueron en su momento —y así lo percibe ahora la clase política catalana— un recurso común para lograr el dominio de los partidos durante la Transición. A continuación, hacen piruetas para poder justificar el actual orden político, agarrándose al clavo ardiendo del recurso a resolver para no tener que explicar por qué y cómo es posible que el Parlamento español haya aprobado, y el Jefe del Estado sancionado, una ley orgánica tan manifiestamente anticonstitucional como lo es el Estatut. En la defensa del Alto Tribunal, se invoca la separación de poderes, aunque implícitamente termina reconociéndose que ésta es imposible.

 

Así, en el editorial de EL MUNDO se responde a la acusación de los medios catalanes señalando que “no es culpa de los magistrados sino de los partidos que no se han puesto de acuerdo para renovarlos”; ciertamente, se trata de los mismos partidos cuyo quórum ha propiciado tal desaguisado, ¿acaso el verdadero problema no es que estas organizaciones puedan campar a su capricho, y su remedio una verdadera constitución con separación del poder en origen? ¿Por qué nunca se propone entonces la solución final?

Comentarios (6)
diciembre 01, 2009     
Un cordial saludo.

Estimado José A. Sanchidrian:

Al contenido de la excelente columna, yo me atrevería a subsituir el título por el de "Servitud paranoica". Es lo que mejor define, a mi entender, a los Poderes que nos gobiernan. Justamente por ello, no pueden aplicar "la solución final" a la que haces mención. El "seppuku" (hara-kiri) al que equivaldría, al desconocer qué es el honor, queda ajeno a su proceder. Si fueran honorables, pondrían remedio antes de que sea tarde. No cabe esperarlo.

Han afilado aperos que no estaban destinados al cuerpo a cuerpo... Esperemos que los demócratas los devuelvan a su función, antes de que prueben sangre.


Mis mejores deseos a todos los conrepúblicos.



diciembre 01, 2009     
Una forma de responder a la pregunta final sería que: "los árboles impiden ver el bosque". En este caso ´los del "oasis" están utilizando ramas del árbol para derribar el carro de la maltrecha democracia que padecemos y que para ellos no es un fin sino un medio (ya sabéis...).
diciembre 01, 2009     
"Así, en el editorial de EL MUNDO se responde a la acusación de los medios catalanes señalando que “no es culpa de los magistrados sino de los partidos que no se han puesto de acuerdo para renovarlos”; ciertamente, se trata de los mismos partidos cuyo quórum ha propiciado tal desaguisado, ¿acaso el verdadero problema no es que estas organizaciones puedan campar a su capricho, y su remedio una verdadera constitución con separación del poder en origen? ¿Por qué nunca se propone entonces la solución final?"

José, algunos saben de sobra que esa sería la solución. Pero no todos, y ahí está lo acojonante del asunto. Que no solo es el pueblo el que está en Babia, sino que la misma clase política y sus medios afines, a base de repetir las mismas mentiras, ha llegado a un punto en el que se las ha terminado creyendo. Después de tantos años de ocultación y propaganda partido-monárquica, muchos de ellos, por juventud, garrulez, u otras causas, no tienen ni pajolera idea de en qué consiste ni la libertad política, ni la independencia de poderes, ni la representatividad de los mismos, ni nada de nada. Esta casta política ha sido educada exclusivamente en este neo-franquismo que padecemos, no ha conocido otra cosa, y no reconocería la democracia aunque le dieran con ella en la cabeza.

No estoy seguro si esto es un inconveniente o una ventaja.
diciembre 01, 2009     
Si es muy sencillo. el Tribunal Constitucional ¿emite vereditos jurídicos o políticos? . En un sistema democrático no habría duda, en nuestra Partitocracia los elementos espurios condicionan el veredicto. El dictamen depende de esa naturaleza, y como l´Estatut no se ajusta a la Constitución siendo ésta una Ley superior se desestima y se busca esa solución final.
Las cosas bien hechas producen buenos frutos. Yo estoy seguro de que esto llevaría mas ventajas que inconvenientes.
Saludos.
diciembre 01, 2009     
La labor de los medios de comunicación resulta crucial, pues la sociedad de masas se asienta sobre la construcción social de la realidad que ellos realizan. Más que condicionar qué deben de pensar los ciudadanos, establecen los temas (Luhmann), o la agenda (Habermas), sobre los que, o sobre la que, hay que pronunciarse. Resulta evidente que, en España, el asunto de la elección personal de los diputados mediante la norma de la mayoría, por parte del grupo de ciudadanos a los que debe representar, o la posibilidad de elegir al jefe del gobierno en circunscripción nacional, cuya sinergia separaría legislativo y ejecutivo en el origen, está proscrito en la agenda de los medios.
Si nos fijamos, la licencia administrativa y la publicidad condicionan a las empresas informativas. En todo Estado que reconozca la libertad de expresión, la primera —la concesión de una emisora o cadena— implica un compromiso tácito de éstas para no cuestionar el orden institucional una vez se ha aceptado una determinada constitución, sincronía que se dio durante la Transición, colocándose entonces las líneas editoriales en posiciones partidistas, siempre dentro de él. La última —o sea, el dinero obtenido mediante los anuncios— se basa en las audiencias, esto es en la medida del número de usuarios, y la inmensa mayoría de ellos han de ser adictos a los medios del régimen. La aparición de una sola plataforma editorialmente contraria a la forma del poder, no solamente debe ceñirse a la prensa escrita, sino que carecerá inicialmente de audiencias suficientes para conseguir publicidad, y será excluida de las campañas y subvenciones públicas. Este fenómeno, la desaparición de las posiciones minoritarias de las líneas mediáticas y, por ende, de los espacios de opinión pública, se acerca a la “espiral de silencio” (Noelle-Neumann).
diciembre 01, 2009     
Estas son sus cartas, no tienen otras y están marcadas; así que, o me das lo que quiero o, además de participar en un juego hecho a mi medida, rompo la baraja. Pues eso, que rompan la baraja, después de todo solo a ellos les interesaría conservarla y mantener su juego. Todos los demás, los que no somos clase política ni podemos constituirnos como saciedad civil, somos completamente ajenos aunque a través de los medios nos quiera involucrar. Que sigan jugando ellos, en caso contrario que proclamen la independencia de Cataluña, que es una forma de reducir la mesa en que trampean con nuestras libertades políticas.

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"A pure theory of democracy"

 

 

Publicada la traducción inglesa de "Frente a la gran mentira"