Año II, n° 283, lunes 26 de julio de 2010
Pascual del Povil
  

Victoria de Samotracia (foto: TekhnePhile)

Ninguna mentira iguala la ficción del poeta y ninguna realidad, la verdad de la poesía. La razón aparente de la obra artística está en su belleza emotiva o descriptiva, pero su justificación y propósito, en la verdad que expresa. Este modo potente y placentero de transmitir ideas verdaderas o emociones inefables tenía que ser cultivado, primera y primorosamente, en los jardines de la religión y del poder, puesto que éstos eran los pilares de la sociedad que mayor necesidad tenían de ser representados por ficciones.

 

La estética del arte apareció inicialmente difuminada por los fenómenos místicos y políticos que la reclamaban. Solo lució al completo su esplendor cuando se rompieron las veladuras de la devoción y del afán de dominio que la promovieron, o sea, cuando la obra de arte dejó de ser útil a los dioses y a los hombres poderosos. Así se explica que las esculturas griegas no disminuyeran sino que acrecentaran su belleza, cuando las divinidades abandonaron los templos olímpicos y las estatuas humanas perdieron, al romperse, sus cabezas ciegas.

 

El arte gana en emoción lo que pierde en vigor el sentimiento colectivo que lo justifica. La mística del cielo y la gloria de la ciudad enmarcaron la belleza artística con halos dorados, para adornar los oratorios y decorar los palacios. Pero la pátina del tiempo se ha tomado cumplida venganza. Lo que ella obscurece no es la belleza, que si cabe aumenta, sino los sentimientos de devoción o sumisión a que la estética artística obedecía.

 

Cuando la fe se hace liturgia y el poder deviene anónimo, la belleza de lo que antaño era ornato y ostentación se torna exquisita o imponente, y se revuelve contra las sombras de sus antiguos amos, aún conservadas en su vieja pátina. La estética se hace entonces la ilusión de que por fin reina sobre la magnificencia de las dos ciudades y de que las abarca, cuando en realidad lo que domina es un cementerio de ideales, y lo que abraza son cadáveres. A la estética clásica le sucede como a la bella joven enviudada. Engrandece su belleza con la apariencia del nuevo misterio que le comunica la nostalgia reaccionaria de su servidumbre pasada.

Comentarios (7)
Para comprender bien la metáforma final de la viuda, debe entenderse así: "...del nuevo misterio atractivo que le comunica la nostalgoa reaccionaria de su servidumbre al amor muerto".
marzo 25, 2009     
Se había entendido la metáfora, Don Antonio. Me gustaría saber qué ramas del arte entran, para Vd., dentro de la estética clásica. Lo pregunto porque me parece, quizá erróneamente, que la magnífica exégesis que Vd. realiza es más aplicable a la escultura y arquitectura clásicas que a la tragedia, por ejemplo (y ello a pesar de Antonin Artaud, quien dijo al inicio de su “El Teatro y su Doble” que si Edipo Rey está hoy muerto no es culpa de un público supuestamente inepto, sino de Edipo Rey). Lo que me lleva a la pregunta: ¿por qué esa belleza "espectral" a la que alude es más propia de estas artes, y no de la poesía épica, la filosofía, el derecho, o la política clásicas?
Un abrazo.
En Ateismo estético trato brevemente de aclarar algo el asunto. Desde luego la tragedia griega la he englobado en la poesía, como a Shakespeare y a Fausto. Tambien los valores literarios son de orden estetico. La filosofia de Platon es un ejemplo de estetica. Pero es cierto que la estética clasica, desde Lessing, no es el paradigma. Tienes razon en creer que doy mas relevancia estetica a la escultura y la arquitectura. No se debe a razones artísticas, sino exclusivamente de crítica de arte, pues en ellas es mas patente la subordinación de los valores estéticos a los politicos, y la dependencia de la razon del arte de la razón de estado y de la utilidad social. A diferencia con estas ramas literarias o plasticas de la historia del arte, la música clásica creo que conserva el valor de paradigma. Algo parecido está sucediendo con el cine. La estetica de Charlot es tan clásica como la comedia de Aristófanes. Gracias Miguel, por invitarme a hacer estas aclaraciones.
marzo 25, 2009     
Don Antonio,
La belleza estetica del modelo cientifico capaz de producir un impacto editorial o economico es la principal motivacion de la mayoria de cientificos con los que me he topado. Casi siempre, la verdad esta reñida con la belleza y es esta ultima la que se impone a aquella, a pesar de ser ridiculizada por los hechos, sumiendolo todo en la mentira y la falsedad. Me siento muerto cuando esto ocurre, y en estos momentos de tanta mentira financiera y política, que predomine tambien en la ciencia, la sucia mentira, me sume en la mas absoluta tristeza. No se que voy a hacer para que siquiera atiendan a las evidencias de mis experimentos, esto es una lucha que acaba con uno por ser ella demasiado triste, y uno demasiado insignificante.
Querido David, conozco bien el tema de que hablas. Una cosa es que la teoria cientifica tiene mas probabilidades de ser verdadera cuanto mas sencilla y elegante sea (aspecto estético) y otra muy distinta, perseguir la belleza de una teoria antes que la verdad objetiva. Comparto pues tu pesimismo, pero no tu tristeza. Pues la ciencia que queda es la que ha expresado alguna verdad de la naturaleza. Todos somos insignificantes como personas, pero tan grandes como la verdad a que pretendemos llegar con la coherencia de nuestra accion y pensamiento.
marzo 26, 2009     
Querido Antonio,
Esto es un desastre. El final de mi doctorado va a consistir en que mi jefa no ignore mis resultados porque son feos, aunque sean verdad. Hay cientificos que deben tener un cortocircuito cerebral que les haga confundir la descarga endorfinica derivada de una experiencia estetica con la verdad. Y hay otros que por no falsar su linea de investigacion, ignoran los resultados adversos. Al final me tendre que comer los resultados y salir sin publicaciones, igual que en Espana. Que asco. Digo todo esto aqui porque la belleza parece ser el estimulo de mas potencia, capaz de subyugar voluntades y pasar por la verdad misma.
Pero en esa gran universidad has aprendido realidades docentes e investigadoras que te acompañaran el resto de tu vida. Supongo que has cometido un error gramatical al decir que tu jefa "no" ignore, en lugar de que ignore tus resultados. Los casos de fraude en el campo cientifico son muy abundantes, y eso no arredra a los amantes de la verdad en la continua repeticion y verificacion de sus hipotesis. Animo mi querido David. Si tu tesis lo merece, y conociendo tu capacidad yo no lo dudo, terminará publicándose.

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