estudiar los determinantes genéticos de la virulencia del mismo. Se trata de un descendiente directo del virus A H1N1 1918 que se estima causó unos 50 millones de muertos. Sin embargo, posee características particulares en la secuencia de dos proteínas clave que lo alejan radicalmente de la agresividad de aquel. El virus Gripe posee dos proteínas implicadas en la alta virulencia de la pandemia de 1918 y de la todavía esperada debida al virus H5N1.
La llamada proteína PB1-F2 tiene un efecto apoptótico sobre las células del sistema inmunitario presentes en los alvéolos pulmonares (3). Cuenta con una hélice anfipática que inserta en la membrana interna de la mitocondria. De este modo desencadena un proceso de muerte celular controlada en las células inmunitarias lo que facilita las infecciones oportunistas que provocan la muerte por neumonía. En cambio, la proteína PB1-F1 del virus H1N1 2009 presenta un codón de parada en la posición 12, por lo que estaría truncada y carecería de los dominios C-terminales necesarios para el ataque a las células inmunitarias. La segunda proteína llamada NS1, es altamente letal en el virus de 1918 y en el H5N1 pero, sin embargo, en el virus H1N1 2009 está también truncada en la posición 220, lo que provoca una deleción del domino C-terminal origen de la cascada de reacciones bioquímicas responsables de la nocividad de la proteína (4).
A pesar de que la alarma creada en torno a la infección por este virus ha conllevado un sobrediagnóstico clínico de la enfermedad, las previsiones de mortalidad y letalidad supuestas tras el aislamiento inicial del virus en Abril de este año no se han cumplido. Hasta la fecha, en España han muerto 88 personas3 por el virus, todas ellas, menos una, con factores de riesgo añadidos. El cuadro clínico es leve en intensidad y duración. La infección es más prevalente en los jóvenes que en los ancianos. Todo esto hace pensar que el potencial de letalidad del virus es muy reducido y su manifestación clínica de corta duración, si el virus no muta4.
¿Son seguras las vacunas contra el virus A H1N1 2009?
La recomendación de la OMS de llevar a cabo una vacunación masiva de la población mundial en un espacio de tiempo récord para el desarrollo de la vacuna y su administración ha provocado que las vacunas se hayan aprobado por la agencia europea de medicamentos EMEA bajo el epígrafe de “circunstancias excepcionales”. Esto quiere decir, según la EMEA, que “todavía no ha sido posible obtener la información completa sobre la vacuna” y se “necesitará recoger información sobre su efectividad y seguridad”. En realidad, no ha dado tiempo a realizar los ensayos clínicos pertinentes para asegurar la efectividad y seguridad de las vacunas, por lo que se consideran medicamentos en fase experimental. Su aprobación se basa en una prueba de principio, es decir, en extrapolar el perfil de efectividad y seguridad de la vacuna desarrollada anteriormente para el virus H5N1 al del virus H1N1 2009. La prueba de principio sin embargo no equivale a la evidencia de un ensayo clínico5.
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