Año II, n° 204, viernes 12 de marzo de 2010

 

Hace siglo y medio, escribió Arthur Schopenhauer en su Parerga y Paralipomena:

 

Un ejemplo muy significativo de deformación mítica de la Historia con fines patrióticos nos lo ofrece el mundialmente famoso Cid, el español, glorificado por la tradición oral y las crónicas. [...] Sin embargo, los escasos datos históricos sobre su figura nos lo presentan ciertamente como un caballero valiente y como un notable caudillo, pero también como un hombre muy cruel, desleal y fácilmente sobornable, sirviendo tan pronto a una parte, tan pronto a la otra, y más a menudo a los sarracenos que a los cristianos; como un mercenario, en definitiva.1

 

Como en el caso del Cid Campeador, el uso de los escasos documentos existentes sobre la figura del famoso conspirador Lope de Aguirre ha obedecido a fines políticos, toda vez que el célebre rebelde guipuzcoano, que llegó a reivindicar su alzamiento contra la Corona en una lúcida, irónica y furibunda carta dirigida al tiránico Felipe II (auténtico y pionero manifiesto de la futura independencia americana, tanto que algo más de doscientos años después el propio Simón Bolívar llegaría a recomendar su publicación en prensa como arenga revolucionaria), fue primero satanizado por los papagayos del imperio (especialmente por los clérigos, recelosos de las denuncias vertidas contra ellos en el mencionado escrito) y, más tarde, tanto por los monárquicos a ultranza (caso paradigmático el del historiador Emiliano Jos) como por los voceros del franquismo.

 

¿Por qué esto último, sin duda decisivo a ojos del español contemporáneo? Porque, mediante la satanización del caído, buscó asociarse en el imaginario colectivo la frustrada rebelión de los marañones (así se conoce a los hombres que junto a Lope de Aguirre le declararon la guerra "a sangre y fuego" al emperador y a sus vasallos) con la recientemente fracasada república, al tiempo que a la aurora fascista de Franco con la sombra absolutista de Felipe II. Es decir, que la memoria de Lope de Aguirre fue sacrificada, por imperativo de Estado, en el altar del totalitarismo.

 

 

 

 

 

 

 

Lope de Aguirre,

 

antihéroe español

 

 

Carlos García Queimadelos

 

 

 

 

Pero ha de saber además el amable lector que, contrariamente a la creencia generalizada, o mejor dicho, ¡impuesta desde los poderes públicos!, el imperio español basó su desarrollo y consecuente prosperidad en la trata negrera. España importó, de hecho, el quíntuplo de esclavos (2.500.000) que los estadounidenses y aun tanto como la suma total que se deriva del número de africanos importados por los norteamericanos (500.000) y los ingleses (2.000.000) juntos. Y si estas cifras se sacan aquí a colación ello no se debe sino a que, más que su odio manifiesto a la Corona (por orgullo, Lope de Aguirre había sufrido presidio y destierro, siendo ya antes uno más de entre aquellos 6.500 vagabundos que se contabilizan sobre el total de 8.000 españoles que había en el Perú hacia 1560)2 fue el proyecto abolicionista de los marañones (pregonada empresa que puso en jaque los pilares del imperio) la razón que determinó el maltrato historiográfico de la memoria del guipuzcoano. Leemos en las crónicas sobra la jornada de El Dorado (ha de saber también el paciente lector que jamás persiguió Lope de Aguirre aquella quimera, sino que la rebelión que lideró en el seno de la célebre expedición fue consecuencia de un plan político largamente gestado, y no de un improvisado afán de pillaje):

 

Habian [los rebeldes] de pasar a Panamá sin ser sentidos. […] Allí decian que se les habian de juntar otros mil é más negros, á quien ellos habian de dar pasaje, armas y libertad.3

 

Y aunque Aguirre, que "traia en su campo quince ó veinte dellos [negros] con su Capitan General, á los cuales decia que eran libres, y que á todos los que se le juntasen habia de dar libertad; y hacíales tan buen tratamiento, y áun mejor, que á los españoles" 4, mordería el polvo sin ver cristalizado su sueño, es, a nuestros ojos repúblicos, libres de prejuicios, precisamente la enorme y constatada repercusión de su ejemplo (su nombre corrió como un reguero  de pólvora entre  la población

 

 

negra de Jamaica, Cuba y La Española: "Fue ésta rebelion de tanto sonido y estruendo en toda Tierra Firme y ducado de Veragua, con las islas de Santo Domingo y Cuba y Jamaica […] que todo lo puso en gran turbación y alboroto este tan atrevido y desatinado tirano"5), la causa más evidente de la inmediata (y finalmente prolongada en el tiempo) necesidad de enfangar su memoria, así como de tergiversar, en nombre del imperio, del rey, de la monarquía…, de la España racista, totalitaria y servil, en suma, los fines de su admirable y desgraciadamente desconocida acción política.

 

 

 

 

NOTAS


 

(1) Arthur Schopenhauer: El arte de insultar, 2ª ed., Madrid, Biblioteca Edaf, 2002, pág. 69.

 

(2) De sobra es sabido que la Corona, anticipando una característica costumbre nacional, nombraba a dedo a los cargos públicos que habrían de gestionar las colonias. Esto suponía que la mayor parte de los soldados partícipes en las campañas de conquista o poblamiento quedaban después abandonados a su suerte. Baste, para hacerse una idea, recordar que todavía en 1561 (año en que las autoridades imperiales sofocaron la rebelión marañona) los 396.866 indios tributarios de los 477 repartimientos que se contabilizaban entre el Virreinato del Perú y la Audiencia de Quito (Ecuador) estaban repartidos entre apenas 427 vecinos. Ver T. Hampe: Relación de los encomenderos y repartimientos del Perú en 1561, en Historia y Cultura, XII, 1979, págs. 75-81.

 

(3) Elena Mampel González y Neus Escandell Tur, editoras: Lope de Aguirre: Crónicas (1559-1561), relación de Toribio de Ortigueira, Barcelona, Editorial 7 ½, 1981, pág. 91.

 

(4) Ibid., relación de Francisco Vázquez y Pedro Arias de Almesto, pág. 260.

 

(5) Ibid., relación de Toribio de Ortigueira, pág. 152.

 

Ilustración: Felipe II, esculpido por Jacques Jonghelinck.

Comentarios (8)
Querido Carlos

Considero que son excepcionales estos tipos de investigacion. Me ha interesado muchísimo tu documentada historia del loco Aguirre, que tampoco fue bien interpretada en aquella buena pelicula alemana, cuyo actor principal exageró y caricaturizó el personaje histórico. Gracias por traer a nuestro Diario este simbolo de la manipulacion de los historiadores.
abril 05, 2009     
Carlos, suscribo lo dicho por D. Antonio. No hay nada como el aporte de documentación histórica. Poco conocía yo de la historia de Lope de Aguirre, salvo la película de Herzog, espléndida. Pero más tarde me enteré de que Herzog y Kinski falsearon la historia. Un abrazo fuerte y enhorabuena
Juan Sánchez
abril 05, 2009     
Este artículo se me quedó corto. Además, al pretender concentrar mucha información en poco espacio, se presenta todo demasiado enmarañado. La inexperiencia... Espero al menos que sirva como aperitivo.

Comparto la opinión de que la película AGUIRRE, LA CÓLERA DE DIOS es muy buena, como casi todo lo que hizo Herzog antes de venderse (se sabe que prepara un remake que ha justificado cínicamente- de la cruda obra maestra de Ferrara 'Teniente corrupto'). Más que Klaus Kinski, fue Herzog el que interpretó libremente los hechos. Así, su personaje se presenta antes como un arquetipo del hombre que, buscando saltar sobre su propia sombra, persigue la gloria, la consecución de un objetivo que justifique el absurdo de su existencia, que como el rebelde libertador de esclavos que puso en jaque los pilares del imperio (durante la rebelión, el ejército de la Corona tomó numerosos puertos, dado el temor que existía a que los marañones desembarcaran en tierra firma, habiendo pregonado -y esto se sabía por los desertores- que sumarían a sus fuerzas a los miles de negros que eran explotados en las rancherías de Nombre de Dios y Panamá). Además, nunca pretendieron los rebeldes llegar al Dorado, mítico reino que es el norte de los personajes de Herzog, como si encarnaran la codicia humana, al modo de una tragedia shakesperiana.

La cojera de Kinski, de todos modos, fue un acierto, puesto que el personaje histórico había sufrido un arcabuzazo en su pierna derecha durante una campaña. Que Kinski construyera un personaje de perfiles psicóticos ya es algo que se corresponde con las pretensiones de Herzog, con la intención de reflexionar sobre los espejismos de la gloria, la ambición e incluso la rebeldía contra el orden de las cosas.
abril 10, 2009     
Quiero destacar de modo esquemático dos cuestiones que considero interesantes:

1.Revuelta contra la Corona hispánica cuya deriva absolutista progresivamente erosionaba las libertades patrias de los diversos reinos y señoríos forales. No casualmente Aguirre era vasco e infanzón (esto último lo pretendió negar un cronista afecto al tirano Felipe II de modo harto miserable) como Antonio Pérez, que fue, al parecer, aragonés e infanzón, lo que hace suponer que se trataba de un individuo, por ambas razones, predispuesto por naturaleza al reconocimiento exclusivo de la autoridad “legitima” y de “ejercicio” y rebelde a la tiranía y la arbitrariedad.

2.El fiasco de Las Américas y la paradoja aberrante de la misión evangelizadora hispánica: universalista y exclusivista a la vez (racista en lo “espiritual” y no racista precisamente en lo biológico) como todas las patologías mundialistas propias de la modernidad.

Un saludo.
abril 12, 2009     
Precisamente Lope de Aguirre, en un grosero ejemplo de tergiversación histórica motivada por fines patrióticos, ha sido propuesto como paradigma del racista conquistador, dándose el caso de que su hija (a la que llevó consigo en la jornada) era mestiza y de que el rebelde ejército marañón iba a sumar a sus fuerzas a miles de esclavos negros que eran explotados en diversas rancherías del imperio, tal y como consta por escrito.

En cuanto al origen oñatiarra de Aguirre creo, sinceramente, que no tiene mucho que ver con la rebelión que emprendió contra Felipe II. A los 25-26 años dejó Aguirre la península y toda su vida restante, llena de fracasos, se desarrolló en territorio de Indias. Antes que él Hernández Girón, Sebastián de Castilla y muchos otros se habían levantado contra la tiranía de la Corona (no olvidemos que desde la metrópoli, a dedo, se asignaban los cargos en las colonias, cargos que le eran adjudicados a tipos que ni siquiera habían participado en campañas). Lo que tuvo de innovadora esta rebelión fue su causa política, claramente manifiesta (la carta al rey, el documento de desnaturalización, furibundo ataque a la corrupción monárquica, etc.) y también el hecho de reivindicar a la negritud.
junio 09, 2009     
Hola,

Intento leer el ensayo de Juan Sánchez sobre el Derecho de autodeterminación, y al picar es el suyo, sobre Lope de Aguirre, el que me presenta una y otra vez.

¿Les pasa lo mismo? Si es así, ¿podrían tratar de resolverlo?

Gracias y un saludo.
junio 12, 2009     
A mi me pasa exactamente lo mismo. Me trae directamente aqui. Un saludo
junio 28, 2009     
Os recomiendo que veáis el Documental de Herzog "Mi enemigo íntimo".
La personalidad psicótica de Kinski supera en mucho al perfil de Lope de Aguirre.

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