Año II, n° 283, lunes 26 de julio de 2010
editorial
Antonio García-Trevijano
  
Revoluciones verdes

Las revoluciones políticas comienzan, y en eso se diferencian de los golpes de Estado, sin haber madurado sus objetivos finales y sus modos de acción. No empiezan como movimientos revolucionarios. Todas se iniciaron con banderas reformistas. De esta regla no escaparon ni la Revolución francesa ni la rusa. Por eso está bien que se llame verde a la aparente revolución que se está incubando en Irán. En aspectos superficiales parecen reeditarse, en un contexto de dictadura religiosa, las manifestaciones de la primavera de mayo del 68 en Praga y Paris. Pero solo tienen de común la gran amplitud del movimiento contestatario y la carencia inicial de líderes dotados de talento político para transformarlo en movimiento revolucionario. Para no caer en el error de simplificar la situación iraní, como mero enfrentamiento entre ganadores y perdedores de las recientes elecciones o como lucha por el poder entre el conservador Ahmadineyad y el reformista Musavi, o sea, entre el supremo ayatolá Alí Jamenei y los grandes ayatolás de Qom, error que de momento no ha despistado a Obama, conviene no centrar tanto la atención en el conflicto de poder religioso entre el presidente del ejecutivo, tendente a consolidar un gobierno islámico, y su opositor Musavi que aún mantiene en teoría el moderado laicismo de la República islámica.

 

Lo decisivo será el camino y la consigna que desenlace la tensión causada por la salvaje represión contra la protesta. Una ingente masa social, airada en proporción a la afrenta, ya ha obligado a Musavi a salir de su prudente silencio para tomar posiciones cada vez más distantes de las instituciones. La jornada de duelo por los ocho asesinados, convocada para hoy bajo el liderazgo de Musavi, puede marcar el rumbo reformista o revolucionario de los futuros acontecimientos. Los hechos represivos y los disturbios en el mismo seno del Parlamento y de la Universidad tienen suficiente potencial revolucionario. La división entre los ayatolás no solo es profunda por sus causas políticas, sino irreversible por su motivación moral. Pero no se debe prejuzgar el resultado de la revuelta sin conocer hasta donde llega el grado de indignación social, en una sociedad religiosa, contra el fraude electoral del gobierno y el grave atentado moral a la verdad cometido por todas las instituciones oficiales. Aunque la protesta esté tan generalizada que hasta 6 de los 11 jugadores de la selección nacional, en partido del campeonato de futbol en África, trasmitido por la televisión iraní, lucieron muñequeras verdes. Si el pueblo iraní conquistara su libertad, pese al obstáculo de la cultura islámica, recobraría el esplendor y la influencia de la Persia clásica.

 

florilegio
"Las débiles energías de la reforma forjan la matriz de potentes revoluciones."
Comentarios (10)
junio 19, 2009     
Muchas gracias don Antonio por dedicar esta columna a mi querido Irán. En los días que precedieron las elecciones, pensaba yo en la opción de rechazo a la participación en votaciones organizadas en circuito cerrado por un régimen oligárquico, y cómo este es un dilema que se plantea con crudeza mucho mayor en Irán que en España, por las sensibles diferencias de programa exterior que existen entre las facciones enfrentadas del régimen, con las graves consecuencias que tienen además en el plano internacional. La facción de Ahmadineyad, que según muy numerosos indicios (tal vez no sea este el lugar para exponerlos) ha llevado a cabo un "golpe institucional", no pretende solo apuntalar su posición hegemónica y sus intereses materiales de grupo a través de la persecución de la disidencia ideológica, sino liderar un movimiento desestabilizador a nivel mundial, para lo que desgraciadamente, de triunfar la represión en Irán, cuenta desgraciadamente con bazas bien relevantes. Esta facción pudo alcanzar la presidencia de la República (cargo como usted sabe bien, subalterno respecto al del Guía Supremo) gracias en parte al rechazo de gran parte de la sociedad iraní a participar en las elecciones de 2005. Es por ello que, escaldada la mayor parte de la juventud entonces abstinente, no me ha sido posible difundir ni siquiera en los más reducidos círculos, lo que en los últimos dos o tres años he aprendido de sus publicaciones en Internet, centrado al caso de la partitocracia española. Y por eso en estas últimas votaciones ha participado buena cantidad de gente que no había vuelto a votar desde el referendum que instauró la República Islámica en 1979, y gente que no había votado nunca. He aquí sin embargo que esta participación se encuentra con un fraude insultante para la inteligencia de cuantos conozcan la realidad social del Irán de este incipiente siglo XXI, al que responden las multitudinarias manifestaciones que se han venido sucediendo diariamente en Teherán y otras ciudades desde el último sábado. Y a mí, personalmente, se me vuelve a plantear la cuestión de la abstención. En España o en la Unión Europea, apenas dudo que no votaré mientras no puedan instaurarse reglas de juego democráticas o se presenten condiciones realmente críticas. Pero en Irán, de no haber votado tan abrumadoramente la población (a favor del señor Musaví, o mejor dicho para evitar la permanencia de Ahmadineyad)... ¿acaso asistiríamos hoy a este movimiento, que después de años de opresión, cuenta con ciertas opciones a desembocar en una apertura política, y aunque no en mi opinión en una democracia, sí en una oligarquía más sujeta por la acción política de la sociedad civil?
Querido Manuel

Las táctcas politicas no pueden ser dogmáticas, pue dependen de la situacion, momento y psicilogia social de las masas. No conozco la situacion de la Republica Islámica mas que por la prensa. Por eso no puedo despejar tu duda. Pero compruebo que conoces la situación iraní mejor que los periditas, y que sabes escribir con claridad. ¿Por qué no analizas el sentido de los acontecientos en el Diario, sin perder de vista que Musavi ni siquiera es Gorbachov, pero que presionado por la calle puede desempeñar la apertura a una perestroika iraní?
junio 19, 2009     
Buenas noches,

Don Antonio, perdone que emplee este medio para consultas que no tienen que ver con el tema del editorial. En mi defensa diré que procuro no importunar demasiadas veces, y que la que voy a trasladar se refiere a un acontecimiento de vigente actualidad ocurrido hoy mismo.

Estoy leyendo sus artículos publicados en 2001 en La Razón sobre nacionalismo y terrorismo, y si no entiendo mal, usted atribuye (atribuía entonces) al tratamiento que los medios de comunicación hacen de los atentados, un papel fundamental en la dimensión del terrorismo de ETA; como si fueran unos adecuados amplificadores para su causa, la independencia de Euskadi. Su magisterio y solvencia le permite dotar de notables argumentos a lo que mucha gente conocía más bien por intuiciones, cual es mi caso.

Esta misma mañana se ha producido un atentado terrorista con víctima mortal, seguramente obra de ETA. Si usted fuera periodista, ¿en qué términos informaría y opinaría sobre el mismo, si quisiera contribuir con su información y con su opinión a acabar con el grupo terrorista? Es posible que en la lectura de sus artículos, cuando la concluya, halle la respuesta. No obstante la dejo planteada.

Muchas gracias y un cordial saludo.
Si fuera director de un periodico nacional, otra cosa distinta seria un peridico vasco, no publicaria la noticia en portada, pero escuetamente relataria con la mayor precision las circuntancias del atentado, de la victima, y el movil independentista de los criminales, pero sin emplear adjetivos denigratorios ni expresar la condena, pues sería el colmo que las personas decentes tengan que aclarar que no aprueban el crimen.
junio 19, 2009     
Gracias. ¿Y ello no daría pie al riesgo de que los terroristas arreciasen en la crueldad y frecuencia de sus acciones? Al cabo, de tener que informar cada día de atentados terroristas en términos "asépticos", ¿no terminarían por conseguir el amplificador que tan buenos resultados les ha proporcionado?
junio 19, 2009     
Proponiéndomelo usted, no dejaré de hacerlo en los próximos días, esperando que sea publicable en el Diario. Muchas gracias.
junio 20, 2009     
A mi me parece que en España, en los medios, se hace un uso totalmente interesado de los atentados terroristas, no a mover la razón, sino la pasión.

Hay bastante diferencia a como se han tratado temas como el 11/9 o el atentado de Londres en los medios anglosajones.

No se intenta comprender o analizar el por qué. Los medios, los políticos, se escandalizan de que partidos con miembros sospechosos de haber cometido delitos sangrientos cobren subvenciones del dinero público y nadie parece caer en la cuenta de que eso tendría fácil arreglo si ningún partido pudiera ser subvencionado con ese dinero. Lo cual sería lo justo. Es posible que alguien fuera tan perverso de preferir que sigan sucediendo estas cosas a dejar de cobrar la subvención. Quien sabe.
No es verdad que los terroristas aumenten o disminuyan los atentados segun las aptitudes del Regimen o la prensa ante ellos, ni atentan contra contra la libertad de prensa si matan a un periodits, a la libertad, si es un politico, a la justicia si es un juez, etc. Todo eso es propaganda idiota. Los terroristas matan cuando pueden, y solo en el ritmo que pueden Así de sencillo. Su unica finalidad es debilitar la voluntad del gobierno, para que termine concediendo la autodeterminación. La tregua ante la promesa de Zapatero de negociar la entrega de las armas a cambio del derecho de los vascos a decidir su futuro (eufemismo de autodeterminacion) es la demostracion irrefutable de cual es el unico fin del terrorismo. En cada atentando atacan al Gobierno, con la esperanza infantil de que la indignacion de la opinion publica se volvera contra él por su incapacidad de acabar con Eta, y preferir la continuidad del terror a dar el derecho de autodeterminacion.
junio 20, 2009     
Me muevo entre el bochorno y la vergüenza ajena con la escalada de originalidad en el modo en que los políticos manifiestan en la tele su indignación y dolor, al dar cumplimiento al imperativo legal de dar el pésame (condenar el atentado), que obliga a los partidos que desean que se les repartan cartas. Con la teatralización de los golpes de pecho de que [a los demócratas] no les doblegarán, y que prevalecerá el Estado de Derecho, traduciendo su evidente y manifiesta impotencia y falta de eficacia. Son como los vacuos eslóganes que pueblan las paredes de La Habana, que parecen traducir el desconocimiento cierto de lo que es el Comunismo o de cómo hacerlo funcionar.

En cuanto a que los terroristas matan cuando pueden, creo, Don Antonio, que colocar una pistola en el cogote de un hombre y descerrajarle un tiro, debe ser algo fácil para quien lo haya hecho alguna vez, con coste prácticamente cero. Se me ocurren otras formas, menos comprometedoras para el asesino y para su posibilidad de ser apresado en el acto, que le permitirían alcanzar su objetivo mortal con análoga eficacia. A menos que estos asesinatos individuales no se deban considerar atentados terroristas, creo que ETA los podría llevar a cabo cuantas veces quisiera, en el ámbito del territorio español.

Si no me equivoco, a raíz del atentado de Hipercor se produjo un cambio táctico en el modo de llevar a cabo la actividad terrorista. Probablemente ETA entendería que atentados de tamaña escala le acarreaban mayores perjuicios que beneficios.
junio 20, 2009     
Por si a alguien le interesa aqui esta el enlace al periodico de Musavi:
http://www.kalemehsabz.com/

Escribir comentario
reducir | aumentar

busy