Año II, n° 204, viernes 12 de marzo de 2010
editorial
Antonio García-Trevijano
  
Fracaso de la UE

Si después de superar la primitiva Europa económica de los seis Estados fundadores del Mercado Común; si después de haberse disuelto los Estados totalitarios del Este; si después de la creación de una sola moneda y un solo Banco emisor para los países integrados en la Unión; si después de haberse alcanzado en ellos un nivel de vida homogéneo y unos planes de sanidad, educación y asistencia estatal homologables; si a pesar de esos signos de evidente conjunción social de los pueblos europeos, las tres instituciones de gobierno de la UE, Consejo, Comisión y Parlamento, no han cesado de mostrar, especialmente durante la última década, su creciente incapacidad para avanzar hacia la unidad política, con una Constitución que, aún no siendo democrática, fuera comprendida y apoyada por la mayoría de los europeos, ya no se puede seguir ignorando que algunas causas comunes muy profundas están impidiendo la unidad de Europa. Y nadie habla de ellas ni las busca. Para algunos analistas la gran dificultad reside en la existencia de una veintena de idiomas diferentes. Pero éstos olvidan dos factores experimentados. Uno, que cuando los EEUU lograron federarse en un solo Estado se hablaban más de cincuenta lenguas, algunas tan exóticas como la china y la japonesa, aunque la inglesa fuera dominante, sin que existiera tecnología de traducción simultánea. Obstáculo superable, como se ve en la integración lingüística de los emigrantes. Y otro decisivo, que los habitantes de los EEUU tenían precisamente lo que a los de Europa les falta, Libertad política.

 

Las causas del fracaso de la UE son las mismas que impiden el acceso a la libertad política de los gobernados en cada uno de los Estados nacionales. El método para descubrirlas es sencillo. Analizar los obstáculos que se oponen en el interior de cada Estado a la libertad política y comprobar que, salvo el 1º en UK y Francia, son los mismos en todos ellos. Los principales escollos que se oponen a la libertad política en Europa son: 1º. Sistema de sufragio proporcional, constitutivo de la partidocracia. 2º. No separación de los tres poderes estatales, constitutiva de la corrupción generalizada. 3º. Nacionalismos regionales como reacción contra el nacionalismo central, constitutivos de discriminación lingüística y cultural. 4º. Incultura sobre libertad y autoridad, en los Estados de partidos que sucedieron al Estado totalitario, constitutiva de la demagogia como ersatz de la democracia. 5º. Concepción del progreso como evolución social contra Natura, constitutiva del desprecio social a la inteligencia y a la investigación.

 

florilegio
"Culpar al vecino de las desgracias familiares, típico de las culturas tribales, sigue siendo efecto de la envidia y causa de los nacionalismos actuales."
Comentarios (5)
junio 01, 2009     
La clave del estancamiento europeo está, a mi juicio, extraordinariamente bien resumido en este artículo, claro y directo.
Con este panorama, con las raíces del sistema general europeo contaminadas de ignorancia y de poder oligárquico, sólo veo solución mediante una revolución democrática. Pero el problema que tiene luchar por una democracia digna y real (burguesa) es que apenas despierta entusiasmo en lo que son las masas, que sólo quieren soluciones inmediatas y materiales. Entre la oligarquía, que encuentra en la indolente actitud general un excelente caldo de cultivo para asentarse y dominar, y la masa ciudadana, que se distancia de la "alta" política por lógico desinterés, las cosas siguen como siguen.

De ahí que sólo vea como posible una solución revolucionaria, y un descabezamiento de las oligarquías (probablemente por vía de la abstención electoral activa, reivindicando un proceso constituyente digno).

Un saludo!
Gracias Nils, es lo que pienso, peyo siempre se produce alguna ocasion propicia a la expansion rápida de ideas y valores nuevos derivados de la libertad politica equiparada a la verdad. Con mi amistad, un abrazo republico.
junio 03, 2009     
Haciendo cuentas. Llevamos unos 50 años de Europa desde su primer germen, 23 desde que entró España, 20 desde la caida del muro y 2 desde la última incorporación. Cierto que Europa no está para echar cohetes, pero en EEUU aproximadamente 80 años despues de su independencia le sobrevino una guerra civil.
Con todo mi respeto, creo que se otorga excesiva importancia en el fracaso de la UE a causas de naturaleza política. No digo que no influyan, pero tal y como se mueve el mundo las medidas políticas cadan vez tienen menos efectividad, más rechazo social y más desprestigio, sean de la naturaleza que sean.
Tengo contacto con amigos de países de la Europa del Este de cierto nivel intelectual. Cuando hablamos de valores democráticos casi se echan a reír, si les hablara de valores de democracia pura, creo que no lo superarían.

junio 04, 2009     
Trinitario, en mi opinión ese rechazo social y ese desprestigio que existe a las medidas políticas son fruto de la falta de democracia. Es el pez que se muerde la cola: al no haber democracia real, no hay libertad política, y es lógico que la gente pierda el interés por ese mundo en el que ni influye ni se identifica. Ante la pérdida de interés y credibilidad por parte de la ciudadanía (unida a la nefasta educación actual, enfocada a formar competitivos productores y consumidores, y no auténticas personas pensantes y libres) las oligarquías europeas se acomodan en sus tronos burocráticos y se contentan de esa sumisión general y de la indiferencia de la opinión pública. Preferirían apoyos masivos, desde luego, pero lo que desde luego no quieren es cuestionamiento.
No se pueden mejorar las cosas si no se hacen las preguntas correctas y si no se pone en cuestión las claves y esencias de aquello que corroe nuestro sistema: falta de democracia, falta de educación, indiferencia y sumisión.

Eso sí, entiendo tu posición al subrayar el aspecto positivo de la UE, de su avance a pesar de las circunstancias y del relativo poco tiempo que ha habido. Pero hay que mantenerse activo y alerta para evitar que la evolución de la infraestructura europea termine en un régimen de jerarcas burócratas que recuerde a otros regímenes decadentes y pesados.
"se hablaban más de cincuenta lenguas, algunas tan exóticas como la china y la japonesa"

Me temo que, o se equivoca, o está haciendo prueba de mala fe en estado puro. Por supuesto, ya se imaginará usted que si contáramos las lenguas que hablan los imigrantes en Europa (o en cualquier país miembro) también encontraríamos cifras muy mayores a las de las lenguas oficiales y regionales: por ejemplo, si ya contamos en España con el castellano, catalán, valenciano, balear, gallego, euskera, extremeño, bable, romaní, aragonés, aranés, mozárabe y guanche, ¡cuantos más son si contamos al árabe, urdú, panyabí, chino, japonés, rumano, y un larguísimo etcétera!

La diferencia radica en que usted ignora, tan convenientemente, el hecho de que la lengua inglesa fuera la dominante, única oficial, y que ésta reemplazara, entre los grupos de imigrantes, a sus lenguas de orígen, del mismo modo que los imigrantes norteafricanos, asiáticos, &c. abandonan sendas lenguas maternas en el ámbito público a favor del castellano (o de la lengua de la comunidad autónoma de la que se trate).

En cuanto a las lenguas amerindias, huelga decir que los indios de norteamérica, lejos de ser asimilados en la sociedad estadounidense, fueron recluídos, aniquilados y perseguidos.

EN RESUMEN, los Estados Unidos, al momento de constituirse en federación, eran ya una nación cultural, y lo habían sido desde las declaraciones del Mayflower, constituyéndose en nación política tras ello.

Para encontrar una respuesta válida, en vez de mirar en federaciones creadas en torno a una nación (Alemania, Rusia, EEUU...) antes debería mirar a federaciones multinacionales, como la URSS, Yugoslavia o Checoslovaquia.

El federalismo es una forma más de distribuír las funciones dentro de un estado, pero un estado sólo puede tener un gobierno representativo si coincide con un pueblo con una clara identidad nacional; por ello, los ejemplos de la URSS, Yugoeslavia y Checoeslovaquia no eran democráticos, pero, en cambio, al dividirse dieron lugar a estados-nación democráticos. El voto por mayoría en los estados multinacionales, por ejemplo, simplemente es un mecanismo a través del cual las naciones mayores dominan a las menores; imagínese, para ilustrarlo, un concurso de la eurovisión en el cual unos países tuvieran 12 puntos y otros 12000.

Mucha gente a favor de los quiméricos "estados unidos de Europa" creen que, simplemente por existir grandes estados federales como EEUU o Australia con gobiernos democráticos, se imaginan que un estado federal de la UE también lo sería. La experiencia nos muestra que la UE, en éstos momentos, no es democrática, pero aún se imaginan que haciendo algunas alteraciones institucionales, por ejemplo, otorgando más poder al Parlamento Europeo, puede aparecer, por arte de magia, una federación multinacional.

En 1862, el historiador liberal Lord Acton observó, respecto al imperio austríaco, que "en aquellos países en los que habitan juntos diferentes pueblos [...] el poder del parlamento debe ser limitado tan celosamente como el de la corona, y muchas de sus funciones deben ser llevadas a cabo por las dietas provinciales". Ninguna institución, incluyendo al Parlamento Europeo, puede ser una solución para el déficit democrático en Europa cuando surge diréctamente de la diversidad lingüistica y cultural que yace a la raíz de nuestras fuertes identidades nacionales.

El problema sólo puede resolverse devolviendo algunos poderes en determinados ámbitos más políticamente sensibles a los estados-nación de Europa.

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