Diario República Constitucional

Diario español de la República Constitucional; sustituye la opinión valorativa por criterio objetivo. Somos la voz de la sociedad civil que grita contra la partidocracia. un diario de analisis de la actualidad politica, el diario del Movimiento de Ciudadanos hacia la Republica Constitucional (MCRC). Nuestro lema es Lealtad, verdad, libertad.
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El paro y el campo

La Justicia de Bozal

Turismo, Partidocracia y desempleo

  • Alambre de espino por Ramon Cutanda
  • Senyera por Jose PPC
  • Tormenta por Carlos Garijo

    • Gadaffi

      Cuando la civilización apoya a los salvajes

      Era de esperar que los fanáticos salvajes que lincharon a Gadaffi (un despotismo pretendidamente benefactor) en nombre de la libertad (no hay nada como fundamentar la más brutal esclavitud en su sagrado nombre), una vez aupados al poder, sigan ejerciendo su frenético salvajismo ilimitado como teoría política innata. Ni a Francia ni a la OTAN les interesa ahora salvar la vida a la gentes civilizadas que aún sobreviven en Libia. Una vez asegurados sus negocios petroleros en Libia, a Francia ya no le interesa perder un solo euro en salvar a los libios de la barbarie vesánica que ha asumido el poder. Sólo por ese patente cinismo demostrado por Sarcozy merece éste perder las elecciones ante ese rancio y anticuado discurso de la alternativa socialista. Pero la moral no admite componendas, y los habitantes de Libia no pueden, como ya dijese la máxima kantiana, ser vistos simplemente como medios para conseguir mis intereses, sino como fines en sí. Francia ha asegurado sus reservas de petróleo si Irán corta el suministro a Occidente, pero ha perdido su alma simbolizada en Santa Juana de Arco. El principio de responsabilidad de proteger, esgrimido contra el régimen de Gadaffi fue sólo un efugio cínico para hacerse con la riqueza de Libia. Mientras el nuevo poder libio asesino siga siendo un fiel mamporrero de Francia, sus crímenes seguirán impunes.

      La ejecución de los gadafistas y de las personas civilizadas se hace prolongada hasta que sufran mil muertes, por medio de torturas especialmente refinadas, y en las que se hace necesaria la presencia de los médicos extranjeros de organizaciones no gubernamentales beneméritas – como Médicos sin Fronteras – para lograr la resurrección una y otra vez del torturado a fin de dilatar su muerte de la forma más espeluznante. Todo el endemoniamiento de un país bárbaro y salvaje se desenvuelve aquí en su máxima expresión destrozando cuerpos sensibles que sufren indecibles dolores. Con horrorosa perseverancia, prosigue el nuevo poder libio su escalofriante tarea de verdugo y jifero. Tan lenta y cruelmente son despedazados los cuerpos vivientes, que hasta la hez del populacho de Misrata es presa del horror, que ya es decir en pieles tan poco sensibles. Hasta se despezada a seminiños que no cometieron otra falta que proporcionar un poco de pan a las tropas gadafistas cuando éstas, en su fuga, lo mendigaron. Verdaderamente el oráculo sagrado del Santuario de Amón, situado en el corazón del desierto libio de arenas ardientes y rodeado de centenares de fuentes con vapores sulfurosos, al que te conducen las serpientes divinas del desierto, ha quedado mudo y avergonzado. Y el dios ya no lo habita. Y el divino Catulo ya no compararía la cantidad de besos que daría a su amada Lesbia con el infinito número de arena líbica que rica en laserpicio yace entre el oráculo de Jove ardiente ( hipálage catuliana ), Amón identificado con Júpiter en el oasis de Siwah, y el sacro túmulo del viejo Bato.

      Cuando uno recuerda las gélidas y espeluznantes palabras de la ex Ministra de Defensa, Carmen Chacón, tras conocerse las imágenes de la muerte de Gadaffi, en contraste con las palabras compasivas y humanas de Rajoy, valora uno una vez más la suerte que hemos tenido de sacudirnos de cierta gentuza. Y el que esa señora pueda convertirse en líder del PSOE nos indica el nivel de degradación moral y de mal gusto al que ha llegado este partido, que es capaz de encumbrar a la que ni puede aportar un mínimum de sensibilidad humana ni de inteligencia alguna.

      Por otro lado, el linchamiento del coronel a Gadaffi ha convertido a éste en un mártir glorioso del Islam. A menudo la muerte heroicamente dramática a manos de una vesania bárbara y animal puede disculpar ante el mundo los trágicos errores de la vida de la víctima, y le suele ser otorgada ya una victoria en esta existencia: la especie de doliente crucifixión que padece. Sólo la trágica muerte del dictador Gadaffi será ante su pueblo el auténtico comienzo de su gloria; sólo ella aniquilará ante los ojos de la posteridad sus grandes culpas y eliminará sus graves faltas. Porque, además, todo el mundo sabe que a Gadaffi lo mató Francia a través del peor salvajismo libiofenicio. Estos salvajes sólo han quitado la “carga” de encima de los hombros de Francia. Y Francia nunca los ha dejado de ver como animales de carga, y como animales se han portado y se portan.

      Es de esperar que la Democracia de Francia aporte un nuevo Presidente que vuelva al degaullismo prístino y a la misión civilizadora, casi latinizadora y órfica, de la Comunidad Francesa, incorporando a ella la fracasada colonización italiana de Libia. “Silvestris homines sacer interpresque deorum/ caedibus et victu foedo deterruit Orpheus, / dictus ab hoc lenire tigris rabidosque leones” ( El sagrado Orfeo, e intérprete de los dioses, apartó de las masacres y de su repugnante género de vida a los hombres salvajes, y se dice por esto que amansaba tigres y leones carniceros ). Francia, como en otros momentos España, Inglaterra o Alemania, recogió como relevo la antorcha romana de civilizar el mundo e imponer la costumbre de la paz.

      Fotografía de Wikipedia

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      Continúa...
      Martin-Miguel Rubio Esteban

      03 feb 2012 | Comentarios (3)
    • D E G U I N D O S

      El “plan Guindos” para el sector financiero

      Intervención de Don Rubén Manso en Libertad Constituyente a 3 de febrero de 2012

      No se si es porque tenemos tal inflación de acontecimientos y palabras que pasa como en el fútbol, que todas las semanas hay un “partido del siglo”. Parecía que esto era La Reforma con mayúsculas y finalmente ha sido, en todo caso, una reformita en la que hay más bombo que contenido.

      Las medidas se pueden dividir en dos grandes grupos. El primero consiste en obligar a las entidades a contabilizar todos los activos problemáticos -básicamente inmuebles y solares- que se habían quedado por ejecuciones hipotecarias o por acuerdos con los deudores. Se trata de obligarles a valorarlos contablemente a precios cercanos a los de mercado o los de mercado, ya que el importe por el que los estaban valorando no era el adecuado. Dicho claramente: estaban ocultando pérdidas, por lo que ahora se les obliga a reconocerlas por un volumen importante.

      El ministro dice -y yo creo que en esto lleva razón- que, una vez que las entidades contabilicen estos activos en sus libros a un valor que es el precio de mercado, entonces sí querrán ponerlos a la venta. Antes no querían porque en el acto de venta iba a aflorar la pérdida, por lo que es verdad que probablemente se produzcan transacciones.

      Sin embargo aquí hay cosas que no se dicen: que no hacía falta hacer ninguna reforma para que las entidades valorasen las cosas como debían. La normas contables que teníamos y los mecanismos discrecionales de los que dispone el supervisor eran suficientes para exigir a las entidades que valorasen las cosas como debían. Y se debían haber exigido ya hace tiempo. No hacía falta modificar nada, lo que hacía falta era exigir el cumplimiento de la Ley.

      Decía el ministro ayer -y yo creo que en esto también lleva razón-,que es posible que se genere algo de confianza en los mercados y permita a las entidades endeudarse. Es posible que esto sea verdad, porque al final le hemos dado la razón al mercado: no se podían fiar de las cuentas que publicaban nuestras entidades. Algo de culpa tendrá el supervisor bancario. Algo de culpa tendrán los auditores de cuentas. Algo de culpa tendrá el sistema de que se hayan estado presentando cuentas que, ahora, se reconoce claramente que estaban falseadas.

      La confianza permitirá que estas entidades se puedan endeudar pero no nos engañemos: ese endeudamiento no será para dar crédito porque, como han dicho esta semana algunos banqueros, para dar crédito se necesita y que la actividad crezca. La actividad está deprimida y no hay confianza. Nuestros banqueros no quieren el crédito exterior para dar crédito interior. Quieren el crédito exterior porque están muy endeudados de los años de bonanza económica, de los años de la gran burbuja, les está venciendo toda la financiación exterior que pidieron hace años y necesitan renovarla.

      Fotografía de Politiken

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      Continúa...
      Ruben Manso

      04 feb 2012 | Comentarios (0)
    • Antonio Garcia Trevijano

      Entrevista a Antonio García-Trevijano

      Apoyado en su bastón, entra en nuestro querido instituto un pedazo de historia de este país, un viejo pero vivaz defensor de la libertad, de los derechos y de la política. Se trata de Antonio García-Trevijano. Para los que no asististeis a la conferencia que nos obsequió con su presencia y talante el pasado 23 de marzo, os diré que fue una de las personalidades políticas más importantes de este país durante la Transición. Después de saludar a estos dos humildes entrevistadores, se sienta en la silla donde le aguardan nuestras preguntas. Republicano convencido, como bien sabréis, nos da sus impresiones sobre la monarquía que representa nuestro país. Pero, para hablarnos sobre ello, primero nos da a conocer los sentimientos que le provocó ver a Don Juan de Borbón, padre del actual rey, abdicar en favor de su hijo Juan Carlos. Pena y piedad, nos dice. Pena y piedad porque significaba su total rendición y abandono de lo que el monarca era. En palabras de Don Antonio: “significó su muerte moral”.

      Esta monarquía, según el señor García-Trevijano, es una monarquía de Franco. Para explicar esto, realiza una didáctica aclaración acerca de la diferencia entre esta clase de Estado que tenemos y las monarquías clásicas. En estas últimas el poder pasa de padres a hijos, mientras que en España el poder le fue cedido al actual rey por el dictador. Don Antonio nos cuenta que esto nunca se les preguntó a los españoles -si aceptaban o no esta monarquía-, por lo cual es una monarquía de Franco. Una monarquía ratificada, que no elegida, por nosotros.

      Tan enfrascados nos encontramos en la conversación, amplia e interesante, que tardamos aún en entrar en el asunto de lo que acontece en España: a) los ciudadanos sólo contribuimos a la elección del gobierno con votos; b) no hay separación de poderes. Es decir, se vuelve a repetir el lema más significativo del despotismo ilustrado: todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Pero, rápidamente, Don Antonio nos lo desmiente; él no cree que en España sea todo para el pueblo; más bien, nos dice, es todo para la clase política y su aliados, pero sin el pueblo. En esta divagación sobre el despotismo ilustrado y el régimen político español, a Don Antonio se le escapa una leve sonrisa a la que acompaña con un: «ojalá hubiera por lo menos algo parecido a ese despotismo». Mas él opina que el pueblo español no tiene, ni podrá tener jamás, el más mínimo poder en este régimen.

      Con los profesores a nuestro alrededor escuchando lo que preguntamos mi compañero y yo, y sobre todo con las respuestas que da nuestro entrevistado a las cuestiones, nos sentimos periodistas. E incluso, por un momento, nos incomodamos cuando nos damos cuenta de que estamos siendo grabados (parte de la culpa la tiene, por supuesto, mi profesor de Imagen y Comunicación, que no para de rondarnos con su cámara). Aun así, creemos estar en un programa entrevistando a Don Antonio y que, en plena era de la comunicación de masas, nos observa todo el mundo con detenimiento. Esto hace que surja un tema interesante para nuestra entrevista. Cómo es posible, preguntamos entonces, que a pesar de las grandes mentiras que surgen en la política (un flagrante ejemplo de ello podría ser la elección de diputados por medio de listas, a partir de votaciones a unos partidos estatales), ningún medio de comunicación nunca lo haya denunciado abiertamente. ¿Por qué no se descubren en los medios las grandes mentiras de la política? Don Antonio nos lo confirma: «eso es un secreto a voces». Nos dice que se vota pero no se elige, pues quien después de las votaciones sale es alguien que ha designado el jefe de partido y que luego ratifican los votantes. En verdad, da igual que se vote a uno u otro.

      Sin embargo seguimos preguntándonos por qué, cómo es esto posible, cómo es posible que esta mentira la digan todos los profesores, la digan todas las universidades, la diga toda la prensa, la diga todo el mundo. Don Antonio nos dice que es muy fácil, que la esencia de la política es engañar, que, si no estuvieran todos implicados, se desmoronaría todo el chiringuito cual castillo de naipes movido por la fuerza del viento. Todo esto, retenido en nuestra cabeza, hace que pensemos que no sería tan descabellada la tesis que planteó George Orwell en su novela 1984. El pueblo es un subproducto de las mentiras de los gobiernos, todos las sabemos pero ninguno las denunciamos. No obstante, Don Antonio nos dice que ninguno de ellos (y se refiere a los políticos) le dura a él ni medio minuto en una batalla dialéctica. Y supone que nadie se atreve porque todos mienten, «y al que miente le aprietas un poco las tuercas y lo tienes en tu terreno». «Los intereses (poder y dinero) son más fuertes que la pasión y el amor a la libertad», así resume en esencia la tibieza de los medios de comunicación ante canalladas de este tipo.

      Don Antonio se considera un gran amante de la libertad desde bien pequeño. Él siempre ha sentido la pasión de la libertad en su espíritu, como cualquier otro puede sentir la pasión de amor. Aunque, nos confiesa (y aquí hay que interpretar libertad y felicidad como algo ambiguo), que él no es feliz; y por qué no es feliz, pues porque nosotros no somos libres. Y aquí esta, según él, el quid de la cuestión. Solo podemos llegar a aspirar a la libertad si la entendemos como libertad colectiva, es decir, únicamente podremos ser libres en la medida en que los demás lo sean. Para esto nos ilumina con un ejemplo: Robinson Crusoe no era libre porque al principio no tenía relación alguna con otro ser humano, y, cuando la tuvo, siguió sin ser libre porque estaba fundada en la esclavitud de Viernes.

      El comienzo de la conferencia nos obliga a resumir mucho más de lo previsto la entrevista. Nos habría gustado estar toda la tarde con él. Pero no puede extenderse más en su teoría, ni nosotros tampoco (no por falta de tiempo en esta ocasión, sino por falta de espacio). Así que, si estáis interesados, os remitimos a su último libro, Teoría pura de la República.

      Pero antes de concluir, mientras nuestros compañeros ya han empezado a entrar en el salón de actos, Don Antonio, nos regala unos preciosos consejos a las nuevas generaciones:

      «Sed sinceros con vosotros mismos, no tengáis miedo a sentir, pensar y decir la verdad. No imitéis a vuestros mayores, que fueron generaciones lastradas, frustradas por el miedo. Y es que no hay motivo para el miedo; el miedo está en vuestra imaginación, no en la realidad. Venced el miedo y entregaos con pasión a la libertad y al amor, que es lo vuestro.»

      Dicho esto, nos vamos con la sensación de saber más y, sobre todo, del trabajo bien hecho. Y es que, como diría el protagonista de una mítica serie de televisión: “Me encanta cuando los planes salen bien”.

      Entrevista de Francisco Fernández Fernández y Juan Francisco Moya Fernández, alumnos del IES Los Cantos publicada originalmente el 15 de Junio de 2011

      Imágenes de Isidoro Martínez Sánchez

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      Francisco Fernandez Fernandez y Juan Francisco Moya Fernandez

      04 feb 2012 | Comentarios (2)
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Número de edición: 568

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