Año II, n° 289, lunes 6 de septiembre de 2010
editorial
Antonio García-Trevijano
  
Ley cínica

El Ministerio de Economía justifica el anteproyecto de Ley de prevención del blanqueo de capitales: “en la actividad de los políticos hay más riesgo de cometer estos delitos que en el resto de la sociedad”. Esta ley resuelve el problema que la sociología tenía planteado desde que, en 1896, Gaetano Mosca creó el concepto abstracto de clase política. Esta novedosa noción era revolucionaria. Pues hasta entonces se creía que los partidos políticos portaban las ideologías de las clases sociales contrarias, definidas por el marxismo como clase capitalista y clase proletaria. Era tan atrevido como insultante creer que los dirigentes de los partidos comunistas y socialistas pudieran estar integrados, en una sola clase política, con los dirigentes de los partidos capitalistas. Sin probarlo, esto parecía un ataque infundado de los inconfesados enemigos de la libertad al sistema parlamentario.

 

Meisel quiso demostrar en 1958 la existencia de una clase política definida por las tres C -conciencia grupal, coherencia de actuación, conspiración de grupo-, a las que la teoría pura de la democracia añadió las dos C de la corrupción y el consenso. La rebelión de mayo del 68 confirmó el abismo que separa a la clase política de las bases sociales que dice representar. Y el consenso evidenciaba, desde los años setenta, la raíz constitutiva de la clase política, instalada en el Estado de partidos con intereses contrarios a los de la sociedad civil, que no está ni puede estar representada, en modo alguno, por partidos estatales. Sin embargo, la necesidad de concreción real de las abstracciones, la ontología de las entidades donde rige la máxima de que toda entidad requiere una identidad, exigía que la clase política pudiera ser identificada por un rasgo común que la distinguiera de las demás categorías sociales privilegiadas. La nueva ley antiblanqueo identifica a la clase gobernante como subentidad política de la entidad social dominante, por su mayor exposición al riesgo de continuar siendo una clase delincuente como hasta ahora. Esta cínica ley de sospecha de la clase política, hecha por ella misma, fracasará porque la vigilancia del personal de gobierno de Estado, Autonomías, Ayuntamientos y Partidos, integrado en la subentidad política, se encarga a la clase financiera, en tanto que ésta es la entidad social dominante. ¡Los banqueros vigilando a los políticos! Bella lógica, tan real como verdadera, de la jerarquía del poder. El cinismo de esta ley dará existencia legal a una clase política que, mientras no estén separados los poderes del Estado, estará connotada definitoriamente por la corrupción.

 

florilegio
"La entidad de los partidos actuales, su ser y su identidad, consisten en estar sentados y corrompidos a perpetuidad en el Estado del capital financiero."
Comentarios (3)
abril 06, 2009     
Querido D. Antonio: Esto es un dolor permanente; ahora serán los banqueros los que vigilen a los políticos por expreso mandato de una ley, para que no cometan delitos o para prevenir que los políticos sean autores de delitos de blanqueo de capitales.

Que los políticos eran los de deberían haber vigilado a los banqueros y no lo han hecho lo demuestra la naturaleza de la crisis económica y financiera que sufrimos. Del mismo modo que los políticos, metidos a banqueros en las cajas de ahorro, en lugar de prestar a los pobres, necesitados, se han dedicado a financiar a los especuladores inmobiliarios que nos han quedado una "peya" que no la levantaremos en 100 años.

El mundo ha perdido el sentido, ha sido subvertido de cabo a rabo, y por si no fuera bastante no les duelen prendas a la clase gobernante para reconocer que la clase política está en zona de riesgo de cometer delitos de balnqueo de dinero, y ponen a la zorra a cuidar el gallinero, a los banqueros a vigilar a los políticos para que no delincan.

Ni Mosca, ni las tres ces de Meisel ni las dos de añadidura suyas, sirven ya de nada. Si, yo también quiero ser cínico, de nada. Mosca, Meisel y García Trevijano dicen la verdad. ¿Y qué?

Mosca, Meisel y García Trevijano descubren las imposturas ¿Y qué?

Y es que la gente está dispuesta a creer aquello que menos trabajo le cuesta a escudriñar en sus mentes la verdad de las cosas. Quizás yo peque de ingenuo y haya creido que la gente se preocupaba de estas cosas, es decir de las verdades y las metiras, pero no, ni siquiera se preocupan cuando desde la propia autoridad política constituida se reconocen los vicios y vergüenzas de la clase gonernante, no cualquier vicio ni cualquier vergüenza, sino los que convierte a una persona en delincuente o, al menos, estar en posición o riesgo cierto de delinquir facilmente.

Pero ¿Y qué?

Ahora, en unos meses se abrirá otro porceso electoral para la clase política y una turba inmensa, a la que ni la verdad ni la mentira interesa, sino el que los suyos, que ni siquiera son los suyos, sean los que asalten el poder con los votos que les regalarán a cambio de ninguna responsabilidad.

Hoy los vientos de las prospecciones electorales son propicios a la derecha, mañana lo serán a la izquierda, y así seguirá la cosa hasta que, por fin ya no haya ninguna gabela que repartir, entonces no nos animarán a votarles, nos animarán a matarnos.

¿Y qué? pues eso, que nos mataremos, con armas que nos comprarán los banqueros, trapicheadas por la clase política mientras es vigilada por los banqueros para que no blanqueen mas de lo necesario a juicio, claro está, de los vigilantes banqueros.

Lo dicho, esto tiene mal arreglo, sobre todo si no nos tomamos, los de a pié, la molestia de pensar un poco, pues las verdades ya han sido dichas y las imposturas descubiertas.
abril 06, 2009     
Sencillamente magistral.

Estimado Antonio:

Excelente. El polilogismo de clase marxista superado por la estructura de pensamiento de la clase política o resistencia a la pérdida del poder.

Abrazos

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