Año II, n° 289, lunes 6 de septiembre de 2010
discriminación
Óscar
  
Dejación natural

De la excepcionalidad humana a la sustancia única, eterna, inmortal, de Spinoza; de habitar la capital del universo, al provincianismo en el que nos sumió Copérnico; del aparente monolitismo de los seres, al atomismo de Dalton y siguientes. Antes de que Freud arrojara luz sobre la cara siempre oculta del comportamiento y de que Einstein redujera el constructo newtoniano a una constante matemática, sostén único del Cosmos, Carlos Darwin nos había sacado del arcón de los juguetes de Dios para hacernos fluir junto a millones de especies en el río de la vida.

 

Charles Darwin

Pura genialidad, ninguna selección hay en este proceso de vuelta al sentido de la realidad del que nos había sacado el pensamiento iluso. Aunque seleccionar no es exactamente escoger, la expresión selección natural es desafortunada pues selección connota voluntad, mejora, discriminación, axiología, interés. Es decir, teleología. Cosa de la que la Naturaleza, afortunadamente, carece; ni selecciona ni descarta. El origen y evolución de las especies deberían asociarse a la indiferencia, a la dejación natural.

 

En todo caso, en la Política, profundamente teleológica, la maravillosa teoría del naturalista inglés se muestra impotente. El Estado procede de la necesidad pasional de la sociedad de librarse de la competencia cruenta y del imperio caprichoso de las mafias. En este sentido, el Estado de partidos es un pseudo-Estado, una regresión en la civilización, pues no permite que el nuevo estatuto de la sociedad, el de sociedad civil, desarrolle sus propias y calmas pasiones, sino que institucionaliza, desempolvándolas, las miserias de las sociedades pre-estatales. Las mafias -como escribía Rafael Serrano en “Protección estatal”- establecen una colaboración competitiva (consenso): colaboran porque los recursos -dinero público- son suficientes para que la rivalidad entre las diversas familias elimine otras formas de organización y compiten para hacerse sin intermediarios con el gobierno, la administración y la impunidad. Es comprensible que los instalados en el poder hagan selección artificial de cuanto se les antoja -pues ese es privilegio del poder-, y a la vez exijan a sus protegidísimos compatriotas que hagan dejación natural de su condición de ciudadanos.

Comentarios (3)
febrero 11, 2009     
The master of existence lurks in us
And plays at hide-and-seek with his own Force;
In Nature’s instrument loiters secret God.
The Immanent lives in man as in his house;
He has made the universe his pastime’s field,
A vast gymnasium of his works of might.
All-knowing he accepts our darkened state,
Divine, wears shapes of animal or man;
Eternal, he assents to Fate and Time,
Immortal, dallies with mortality.
The All-Conscious ventured into Ignorance,
The All-Blissful bore to be insensible.
Incarnate in a world of strife and pain,
He puts on joy and sorrow like a robe
And drinks experience like a strengthening wine.
He whose transcendence rules the pregnant Vasts,
Prescient now dwells in our subliminal depths,
A luminous individual Power, alone.
The Absolute, the Perfect, the Alone
Has called out of the Silence his mute Force
Where she lay in the featureless and formless hush
Guarding from Time by her immobile sleep
The ineffable puissance of his solitude.
The Absolute, the Perfect, the Alone
Has entered with his silence into space:
He has fashioned these countless persons of one self;
He has built a million figures of his power;
He lives in all, who lived in his Vast alone;
Space is himself and Time is only he.
The Absolute, the Perfect, the Immune,
One who is in us as our secret self,
Our mask of imperfection has assumed,
He has made this tenement of flesh his own,
His image in the human measure cast
That to his divine measure we might rise;
Then in a figure of divinity
The Maker shall recast us and impose
A plan of godhead on the mortal’s mould
Lifting our finite minds to his infinite,
Touching the moment with eternity.
This transfiguration is earth’s due to heaven:
A mutual debt binds man to the Supreme:
His nature we must put on as he put ours;
We are sons of God and must be even as he:
His human portion, we must grow divine.
Our life is a paradox with God for key.

BOOK I: The Book of Beginnings
CANTO IV: The Secret Knowledge SAVITRI Sri Aurobindo
febrero 11, 2009     
Querido buscador:

Admiro a Aurobindo, pero más a Lucrecio. Entre un Dios cuyo hermoso poema es la Naturaleza y una Naturaleza cuyo hermoso poema es Dios, prefiero lo segundo.

Un abrazo lleno de respeto.
febrero 11, 2009     
El Arte es la Verdad buscando la Belleza, la Ciencia es la Belleza buscando la Verdad. No cabe selección entre el artista y el científico, solo dejación.

Un saludo lleno de admiración.

Escribir comentario
reducir | aumentar

busy