Año II, n° 283, lunes 26 de julio de 2010
discriminación
Héctor Rojas
  
Lenguas y naciones

La influencia del cristianismo fue determinante en la formación de unas lenguas europeas que se iban convirtiendo, junto al latín, en vehículo de la liturgia cristiana. Una de las razones fundamentales para que el escocés fuese desplazado por el inglés radicó en la incapacidad de los escoceses para traducir la Biblia; que sí se hiciera al galés, moldeó esta lengua céltica de Inglaterra, estableciendo la norma literaria galesa: ya sabemos cómo la literatura es capaz de forjar una lengua.

 

Carod Rovira y Montilla (foto: Chesi - Fotos CC)

La ancestral asociación de lengua y etnia (que ya encontramos en Heródoto y en algunos autores latinos que identificaban a los no romanos como gentes o tribus situadas en un espacio geográfico donde hablan una lengua determinada) fue heredada por el romanticismo a través de Herder y Fichte con sus Discursos a la nación alemana, y sazonada con las ideas de Condillac, quien venía a decir que las lenguas expresan el carácter del que las habla.

 

Esta correspondencia de la lengua con un territorio y una etnia es un contrasentido histórico trufado de fantasías sentimentales. Las lenguas se extienden en el espacio, se continúan unas a otras, se mezclan o desaparecen. En los distintos reinos e imperios multilingües de Europa (el romano, el hispánico, el austrohúngaro) no fundaron en un sistema de signos convencionales el carácter de los entramados del poder ni la personalidad de los individuos. Pero ya lo advirtió Joseph Roth en La marcha Radetzky: “Los tiempos quieren crearse ahora Estados nacionales. La nueva religión es el nacionalismo. Los pueblos ya no van a la iglesia. Van a las asociaciones nacionalistas”.

 

Pero Nación no es otra cosa que un Estado. Y la segregación nacional viene impuesta por la fuerza de las armas o de los apoyos exteriores. La identidad común queda soldada en el temor al enemigo amenazante, y si éste no existe hay que inventarlo para que la nación venga al mundo con dolores bélicos o cantos épicos. Y para esa movilización, la lengua ya no es un mero instrumento de comunicación: pasa a transformarse en un formidable instrumento de combate. El nacionalismo catalán, con la obtención de competencias soberanas, sigue buscando una identidad que la última promesa de Zapatero (una financiación por encima de la media per cápita española) no satisfará.

Comentarios (1)
junio 18, 2009     
Estimado Don Hector, a mi modesto entender la patría, la nación y el estado no son la misma cosa. La Patría (la fatherlan) es un territorio mental caracterizado por una misma lengua y/o un mismo culto; la nación es un terreno emocional y el estado es un territorio físico. Por ejemplo la patria española convive con otras patrias:la azteca, la maya,la catalana, la vasca, la inca, la mapuche, la gallega o portuguesa y un largo etc. La nación española es querida en todo el estado español excepto, quizás, por algunos vascos que nos odian y que verdaderamente se alegran cuando, por ejemplo, la seleción de futbol pierde un partido:es verdaderamente el deporte pasión un buen barómetro del sentimiento nacionalista. Por último Canarias es patría española: la patria guanche ya murio; es nación española,los canarios se apasionan con la seleción española aunque no juegue Valerón; pero necesita se le reconozca como estado soberano para tener aguas judiricionales (ahora son de marruecos. Pienso que lo que quieren los catalanes es el reconocimiento de su Patria o su doble patria.
Tambien creo que corresponde a la patria el poder Judicial (incluyendo la información: pues los periodista deberían ser notarios que levantan acta de lo que acontece) ya que esto del jucio y la razón son cosas de la mente.
A la nación le pertece el poder legislativo pues cada pais se gobierna como quiere y esto es una cuestión vital; y al estado le corresponde el poder ejecutivo pues suyo es el poder físico y los tanques están en la Brunete.
O dicho de otra forma el Estado es la madre ( la matriz, la tierra) su ideal es la Belleza; la Nación es la novia (lo querido)su ideal es el Bien; y la Patria es el padre (la cultura)su ideal es la Verdad.
Un saludo

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