Año II, n° 283, lunes 26 de julio de 2010
deslealtad institucional
Personas, instituciones

Maria Antonia Iglesias (foto: Rafael Robles L.)

No en vano señala Karl Popper en “La sociedad abierta y sus enemigos” que todo sistema es siempre institucional. No leyó a Karl Popper doña María Antonia Iglesias cuando no desaprovechó la ocasión que la entrevista televisiva con el exdirector general de la Guardia Civil Luis Roldán le brindaba para dejar bien clara su concepción de la responsabilidad política de los poderosos: “No eché usted más mierda sobre el PSOE de González”, fue la frase pronunciada por la periodista, que produce vergüenza incluso transcribir. En suma, para María Antonia Iglesias se trataba de aislar, en toda su pureza, la culpabilidad de Luis Roldán en los delitos cometidos, en la creencia de que el grado de responsabilidad personal del designado es inversamente proporcional al grado de responsabilidad política del designante.

 

Así de endeble es el fundamento teórico del discurso de quienes, ahora, participarán en los festejos de conmemoración por el 30º aniversario de la llamada Constitución Española, que debe quedar libre de toda sospecha. Para un viaje tan corto, para el enérgico repudio del funcionario responsable del atropello, no era necesario teorizar siquiera sobre la naturaleza de las instituciones, ni siquiera la ciencia política tendría que haberse molestado en inventar instituciones garantistas que evitasen la corrupción o que al menos posibilitasen la exigencia de responsabilidad política de los escalafones jerárquicos superiores, vista la imposibilidad de prever el atropello.

 

Frente a la ingenua percepción que atribuye los males del sistema al mal comportamiento de la clase política o de sus subordinados, frente a la falaz creencia de que denigrando y vilipendiando en público al funcionario corrupto, en una grotesca exaltación de mal gusto, se puede salvar la honorabilidad de sus jefes, la realidad es que, a mayor responsabilidad personal del culpable, mayor es la responsabilidad política del superior y mayor es el desamparo provocado por un sistema institucional que ha depositado en la buena fe de los poderosos la garantía del respeto a la legalidad. Buena fe que es discrecionalidad; discrecionalidad que necesariamente vacía de contenido a las instituciones. Pero esta es la cruda verdad que los defensores a ultranza de esta “ley de leyes” tratarán sistemáticamente de ocultar: el Partido debe quedar a salvo, las Instituciones también, Roldán y solo Roldán es el culpable, moral y honor pueden dormir tranquilos.

Comentarios (3)
diciembre 05, 2008     
Nota del Editor:
El artículo original de Juan Sánchez comenzaba con este párrafo omitido por falta de espacio.

En la medida en que los males de un sistema institucional se hagan residir en las personas, o más genéricamente, en la “condición humana”, en la medida en que el remedio pase por apelaciones a la buena voluntad de las partes, a la “lealtad”, a la comprensión mutua, o a una idea de naturaleza antidemocrática como el “consenso”, las propias instituciones saldrán indemnes y los viejos y recurrentes problemas volverán indefectiblemente.
diciembre 05, 2008     
Y para más inri, en la entrevista de Tele5,de todos los intervinientes, el que estuvo más serio, entonado y dijo más verdades fue...¡Roldán¡.
diciembre 07, 2008     
a mi m. antonia me gusta. es libre e independiente .vosotros estais atados al pasado vais de progres maduritos pero sois la nueva falange, eso si, os creeis todo lo que escribis, por eso ese panfleto es hasta curioso, tierno e inprescindible entre tanto vacio de opinion .seguid.

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