Año II, n° 204, viernes 12 de marzo de 2010
deslealtad institucional
Óscar
  
Guerra y oligarquía

Ban Ki Moon en Davos (foto: WEF)

Nuestro admirado articulista Juan Sánchez, en su El medio es el fin*, utilizó la razón psicológica de la objetivación que de su uso se hace en las armas para defender la tesis moral de que la guerra es un fin de la Humanidad y no un instrumento de dominación. Así criticaba la refutación del Anti-Dühring. Pero las palabras de Engels que cita tienen plena vigencia. La guerra es el medio que la oligarquía mundial tiene de defender sus propios intereses. Si no existe un Estado planetario las alianzas políticas entre países hacen de la guerra una herramienta. Las grandes potencias protegen los cauces y el sentido del flujo de materias primas, entre las que se cuenta el capital, en el mundo. La ONU es la estructura burocrática que proporciona legitimidad ad hoc a las decisiones de unos cuantos mandatarios. Con respecto a la violencia producto de la lucha por la supervivencia, y por espantosa que resulte, la guerra es un logro civilizador y no el eterno retorno a un atávico estado de barbarie. En contra de Clausewitz podría decirse que no es una extensión de la política, sino su pre-tensión. Pero lo que entre soberanos, -iguales y libres- puede gozar de dignidad, impuesto a las sociedades carentes de Libertad política sólo es indigna y mentirosa altivez. La guerra puede ser digna, el abuso de poder jamás.

 

La dignidad no es altiva, sino segura de sí. Sin embargo, la altivez es inseguridad, expresión de una superioridad que no se siente. La altivez cobra venganza de lo que todavía no ha sucedido pero se teme y los gobernantes españoles, necesitados de confraternizar con el resto de gobernantes internacionales más por imperativo de clase que por responsabilidad, son institucionalmente altivos. La partidocracia no permite expresión de dignidad en las acciones de gobierno, sólo altivez o sumisión. Felipe González fue altivo con su propio electorado para disimular la traición ideológica que suponía ser mediáticamente antibelicista y gubernamentalmente conmilitón de Bush. Aznar fue altivo ante toda la sociedad disimulando que utilizó personalmente las mentiras justificadoras de la guerra para afianzarse en el lugar que no encontraba en su propio país: el conservadurismo ideológico. Zapatero ha mostrado altivez hacia la bandera estadounidense para disimular que en nada cambiarán el sometimiento a la OTAN y el tráfico de armas en el que España participa. Todos los nombrados han sido sumisos con los mandatarios estadounidenses.

Comentarios (1)
marzo 18, 2009     
Querido Óscar

Gracias por el artículo. Me parece iluminador el matiz que estableces entre la dignidad y la altivez, así como la casuística con que lo ilustras, con los ejemplos de González y Aznar.

Acerca de si la guerra es un retorno a la barbarie o un logro civilizador, entiendo que en el establecimiento de una organización que reclama para si el "monopolio de la violencia legítima", es decir el Estado, hay acuerdo general: ello es sin duda un logro civilizador, y ese logro civilizador pasa por el hecho de que solo esa organización está facultada para declarar y emprender guerras y firmar tratados de paz. Aunque me parecería en todo caso interesante ahondar en los que yo abordaba la semana pasada, o sea, la docotomía entre el ius ad bellum y el ius in bello, y los criterios históricos acerca de la justicia o injusticia de la guerra (es muy difícil, en una columna, abordar un asunto con tantos matices, me conformo con señalar un camino interesante). Quiero decir que independientemente del logro civilizador que ha supuesto la consolidación del Estado como ente monopolizador de la violencia legítima, creo que debemos parar mientes en algo insoslayable: la tecnificación de la guerra de la que habla Hannah Arendt, y el inmenso potencial destructivo que la guerra ha adquirido en los tiempos modernos. Lo señalo porque se que a Arendt la conoces bien. ¿Entraña esa constatación de Arendt una regresión a la barbarie? Sinceramente, no se responder,porque antes habría que plantearse hasta que punto la dicotomía civilización/barbarie tiene un significado unívoco y patente para todos. Solamente la civilización pudo conocer un exterminio sistemático como el practicado por el régimen nazi contra los judíos, o una monstruosidad como la Segunda Guerra Mundial o la bomba atómica. ¿Fueron una regresión a la barbarie? Si entendemos como parte de la civilización el progreso tecnológico, no cabe duda de que tales fenómenos solo pueden darse en civilizaciones avanzadas. Una civilización en estado de barbarie carece de medios técnicos para llevar a cabo un asesinato masivo de aquella magnitud. Es un asunto que me interesa especialmente y ante el que ando bastante perdido

Por lo demás, con respecto a la racionalización instrumental de la guerra y mi refutación -limitada y modesta, por supuesto- de Engels, creo que el tono de seguridad que utilizó en el AntiDühring para rechazar de plano la relevancia de factores no económicos en los procesos históricos es, cuando menos, un análisis muy reduccionista. La pasión por la victoria, el afán de predominio, la voluntad de poder..¿no podría todo ello ser también un factor explicativo de tragedias varias? ¿La soberbia del emperador puede llegar a reducir el oro del emperador a cenizas? Me lo pregunto y no me atrevo a descartarlo, lo considero como un factor muy digno de tener en cuenta. Recuerdo una explicación de Alessandro Manzoni en su historia sobre la revolución francesa: sostiene que no debe despreciarse un factor que nadie ha considerado en el comportamiento del Tercer Estado: las pésimas condiciones ambientales en las que se vieron obligados a reunirse en la convocatoria de los Estados Generales favorecieron, según él, la decisión de excluirse y perpetrar el golpe por todos conocido que los llevó a erigirse en Asamblea Nacional. Es posible que este apunte de Manzoni sea una 'boutade' por su parte, pero lo que otros suelen despachar como factores puramente secundarios siempre llama mi atención. Ese libro de Manzonio me parece extraordinario pero solo lo he podido conseguir en italiano, no se si hay traducción.

Un abrazo fuerte a ti y a todos los demás repúblicos
Juan Sánchez

Escribir comentario
reducir | aumentar

busy