Año II, n° 204, viernes 12 de marzo de 2010
deslealtad institucional
Mauricio Valdés
  
Salsa boloñesa

Manifestación contra el Plan Bolonia (foto: Negu. Alberto Rey)

Los que abominan del Plan Bolonia señalan que éste conduce a una mercantilización de la universidad, reduciéndola a mera y eficaz suministradora de aquellos trabajadores que demande el mercado o los conglomerados empresariales europeos que habrían impulsado esta reforma.

 

Los que simpatizan con ella, arguyen la necesidad de la modernización y de la competitividad en una universidad que se adaptaría a “las demandas sociales”, y que en el caso de la española, adolece de exceso de estudiantes y de endogamia profesoral, como indicaba Rodrigo Carbajo en su artículo “A la boloñesa” *.

 

El empeño de que la educación superior sea accesible a todo el mundo a costa de rebajar el nivel general es un mayúsculo disparate sostenido por la demagogia habitual de las capas dirigentes de los Estados de partidos. Una formación universitaria exigente y rigurosa constituye la más valiosa oportunidad para el alumno sin recursos pero con infinitas ganas de aprender (y no solamente con la mediocre aspiración de hacerse con un título carente de contenido). A los miembros de familias pudientes y bien relacionadas se les abrirán, de todas maneras, muchas puertas, aunque toquen a ellas con un pésimo expediente académico, o incluso sin él.

 

Por otro lado, la tendencia a impartir carreras prácticas y masters sumamente especializados, puede contribuir a una mayor extensión de la ignorancia, al cuestionarse, al menos implícitamente, la utilidad de las humanidades ¿De qué sirve leer a Homero, saber quiénes eran los griegos, entender su filosofía o conocer su lengua muerta? La multiplicación de saberes (sobre todo en el campo científico) no justifica la “barbarie de la especialización”.

 

Resulta evidente la inoperancia de una universidad colonizada por los partidos estatales, que vive a espaldas de la sociedad civil. Sin duda, los nuevos planes de estudios han de procurar una adecuada formación profesional sin que eso implique “venderse a las empresas privadas”. Pero esta reforma será insuficiente, perjudicial o hasta reaccionaria –por mucho “bienestar” que acarree- si no incluye un mejor conocimiento del mundo, sin el cual no es posible vivir de una manera plena.

Comentarios (3)
marzo 16, 2009     
Estamos a punto de ver como, las buenas palabras de los dirigentes políticos en cuanto a los beneficios de la reforma universitaria, se tornan en un nuevo desastre en la formación de las nuevas generaciones. La universidad no esta preparada para llevar a cabo tal empresa, se reducirán los contenidos y las exigencias, se realizarán postgrados nada especializados que se programarán con los contenidos extraidos de los títulos actuales para adaptarlos a los nuevos grados. El nuevo mercado de la formación universitaria que están creando solo beneficiará a las entidades privadas que esperan detras de la esquina, en silencio, para apropiarse de la privatización encubierta más tremenda que podamos imaginar. Todos aquellos que la apoyan, ya sean estudiantes, profesores y rectores solo sacan cuentas de cuantos beneficios obtendrán del nuevo disparate de la partitocracia europea. Unos por su condición de privilegiados, otros por los postgados que tienen previsto impartir y aquellos que tienen la responsabilidad de la gestión por ver mejoradas sus cuentas de resultados.
La prueba definitiva de que algo muy perjudicial se esta cociendo es el consenso existente entre todas las formaciones políticas de la unión europea.
marzo 16, 2009     
Estimado Mauricio, La "barbarie de la especialización" no solamente es una amenaza para las humanidades, también lo es para las ciencias.

Estudiando en una Facultad de Ciencias (matemáticas), tuve la inmensa fortuna de encontrar excepcionales profesores que conmovidos por el buen ambiente y la educación que recibieron de sus respectivos maestros se esforzaron en mostrarnos la construcción de la disciplina que cursaba, siempre, desde la siguiente perspectiva:

"La verdadera originalidad en todo saber es siempre paradójicamente la luz nueva que engendra la asimilación cada vez más profunda de los fundamentos, no un amontonamiento (que empieza a sobrarnos) de datos a la luz de lo ya conocido"..."Por eso es tan triste y repugnante dividir las matemáticas [léase también: físicas, biología,...] en más y más especialidades desconectadas. Se nos ensancha el alma y alegra la mirada cada vez que dos ramas aparentamente separadas se funden en una misma teoría...".

Para mí, el estudio de mi licenciatura fué una tarea difícil y de largo recorrido, pero altamente gratificamente, me siento deudor eterno del magisterio recibido. Para ello, dentro de la escasa optatividad que me ofrecían por aquel entonces en mis estudios, tuve que elegir aquellas asignaturas que completaban o continuaban la construcción de ese bello edificio que me descubrían, renunciando a otras asignaturas que aún formando parte de la disciplina no consideraba tan fundamentales. Mi primer objetivo al estudiar matemáticas era saber que son las matemáticas, si después iba a trabajar de profesor de matemáticas, o de cualquier otra cosa, o estar en paro, para mí era hasta cierto punto secundario.

No dudo que mis profesores continuarán esforzándose en su labor, con o sin Bolonia; pero si ya con cinco años de carrera la tarea era laboriosa por la brevedad de los cursos, con cuatro años de un grado Bolonia, la construcción del conocimiento puede verse compromentida seriamente. Ahora, con los masters (véase el master de formación del profesorado), se corre el riesgo de convertir en objetivo primario la especialización laboral, ejemplo: ser profesor de matemáticas. Cuando esta especialización laboral (a la que no le quito importancia, nadie quiera ver en este comentario un rechazo frontal a los estudios o contenidos de psicología, didáctica,...) se podría desarrollar a posteriori. ¿Qué es lo prioritario, la especialización laboral o la asimilación de los fundamentos en una formación universitaria?.

Mauricio, gracias por devolverme al recuerdo de mis maestros.
Bolonia no es simplemente una reforma estructural de los grados. Ha sido también una reforma estructural de la institución universitaria. La "democracia" interna refleja la misma que tenemos como forma de gobierno, ninguna. Las asociaciones estudiantiles que participan en los órganos de representación son filiales de los 2 grandes partidos políticos que las controlan. Ademas, curiosamente los que participan en ellas luego obtienen puestos en el PSOE o el PP. El estado de partidos es un pulpo descomunal cuyos tentáculos abarcan todo.
Tanto es así que en el referéndum celebrado en Barcelona con la pregunta "¿Quieres una moratoria del proceso de Bolonia y la apertura de un debate público?" el 93% de los votantes dijeron "SI" y en cambio el claustro voto posteriormente que no se aplazaría el proceso. Ignoraron completamente la voluntad de los alumnos.
Los Consejos Sociales son también un órgano compuesto de políticos y señores empresarios y banqueros al cual le corresponde el control económico de la institución, entre otras cosas.
Este es la punta del iceberg de lo que significa para el gobierno "Autonomía Universitaria".

Formo parte del movimiento estudiantil que esta en contra de la reforma y cada vez lo veo mas claro, esta reforma educativa tiene un objetivo político: la devaluación del sector de intelectuales mas amplio, la universidad.
La educación superior va a pasar de enseñar a formar, si es que no lo ha hecho ya. El sentido critico se viene abajo con esto.

Os pediría a titulo personal que analicéis(si lo veis oportuno) la forma de crear un modelo de universidad crítico, pues considero este diario un lugar donde el sentido común y la critica son posibles.
El movimiento estudiantil tiene un defecto, que es su falta de experiencia y conocimientos. He leído mucho a Don Antonio y tomando como referencia algunos de sus comentarios he llegado a la conclusión de que si el movimiento estudiantil se centra en la critica sin proponer una alternativa el movimiento se esfumará tan rápido como creció.
Pero esto es un tema muy serio para que un puñado de estudiantes lo resuelva. No existe apenas movimiento en el sector del profesorado. Quizá sea culpa de su condición de funcionarios.
Este fin de semana nos reuniremos asambleas de toda España en Burgos y plantearé la creación de un manifiesto por una Universidad Pública y Democrática.

Después de romperme mucho la cabeza os pido consejo, ayuda o sencillamente vuestra opinión. Para cualquier cosa podéis poneros en contacto conmigo vía email: Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

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