Año II, n° 203, jueves 11 de marzo de 2010
crónica del como si
Basilio Aguilar
  
Nuestro cine

Después del reclutamiento ministerial de González-Sinde, el renombrado director de “El día de la Bestia” se ha impuesto la titánica tarea de “aumentar el respeto por el cine español” y –como Florentino Pérez con el Real Madrid, ante un victorioso Barcelona- “colocarlo donde se merece”. Alex de la Iglesia aspira a que nuestras películas se vean, y tengan, además, la mayor repercusión posible; y señala que abundan los “datos falsos” acerca de las subvenciones al séptimo arte nacional, que “no vive de las ayudas”: de momento, la nueva ministra las ha aumentado en 8.600.000 euros, destinados a guionistas, y al rodaje de cortos y largometrajes. El nuevo presidente de la Academia de Cine intentará disuadir a los internautas de la costumbre de bajarse películas: un “robo” que perjudica a sus colegas y amigos, y hasta les hace perder sus puestos de trabajo.

 

Y precisamente uno de los directores, reconocidos en todo el mundo, que don Alex quisiera reintroducir en la Academia, se ha lamentado de la “hostilidad” del crítico cinematográfico de “El País”, Carlos Boyero, y de Borja Hermoso, jefe de la sección cultural, llegando a presionar al director de este periódico para que estos “indeseables” se mantengan al margen de la consideración de una obra que roza permanentemente la genialidad, si hiciéramos caso de buena parte de la prensa mundial. Desde “El País” recuerdan cómo han promocionado y alabado en miles de páginas el cine almodovariano: unas críticas aisladas no pueden oscurecer semejante trayectoria.

 

Por su parte, la ministra González-Sinde, en su primera comparecencia en el Congreso, se ha sumado al disgusto de Almodóvar por la “crítica simple y destructiva” contra nuestro cine, que sufre una “descalificación general” que resultaría inconcebible en el terreno del deporte, la música, la “alta investigación” o la “prestigiosa cocina” de España.

 

Doña Ángeles cree que la industria cinematográfica nacional podrá remontar el vuelo si es tratada con una “verdadera política de Estado, al margen de todo color y toda ideología política”. Y con ese fin, ha solicitado la “complicidad” de todos los diputados. De todas maneras, con la aquiescencia de Zapatero, basta.

 

hechos significativos

 

De las 25 jóvenes que tenía previsto incluir en sus listas, Berlusconi sólo presenta a tres, que “tienen una carrera”, y por supuesto, “un rostro bellísimo”.

 

Rosa Díez confirma que Zapatero quisiera parecerse a Obama, pero que el color de la piel, ente otras cosas, se lo impide.

Comentarios (2)
mayo 29, 2009     
El patriotismo cultural -que el cine español se vea- es de una disminución intelectual notable. El cine español actual, en gran parte, es de escasa calidad., aunque sea español. Y, como suele suceder en estos casos, es más aplaudido fuera que en España. El cine español tenía más arte y dignidad en tiempos de la censura, e incluso en tiempos de la llamada Transición, que ahora. Ninguna de las películas de Almodóvar tiene mayor interés. Recordemos un producto tan espléndido como "La caza" de Carlos Saura o uno no menos apreciable como "Furtivos", de Borau. Jamás el cine español ha vuelto a recuperar aquellas cotas de calidad, y con Almodóvar ha descendido al abismo. Boyero se ha quedado corto, por mucho que Almodóvar se enfade. Su afán por gustar y congraciarse con el público le impide aceptar las críticas adversas, su cine necesita compulsivamente el aplauso del público. Su "transgresión" es una pura trampa, pues la verdadera transgresión no busca nunca el aplauso del público sino el rechazo y la indignación de este. Almodóvar ha convertido la "transgresión" en un producto comercial de ínfima calidad. La comparación con el otro gran "transgresor", Pier Paolo Pasolini, es muy ilustrativa al respecto. Pasolini es la contra-imagen de Almodóvar.

Un abrazo
Juan Sánchez
mayo 29, 2009     
¡Sí, señor Juan Sánchez! En este país de papanatas, trepas y mediocres, lo usual es alabar a Almodóvar, parangón de lo deforme y feo, el mayor impostor estético, y silenciar a quienes tienen verdadero talento, so peligro de obviar la propia mediocridad y doblez. Espero que, asi como los homoxesuales se atrevieron a salir del armario, por fin, el sentido común, el buen gusto y el valor, se asomen a las páginas de la crítica profesional, valorando el cine progre, y su más emblemático valor, el almodovariano, justo en lo que valen, poco menos que cero.

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