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Año II, n° 289, lunes 6 de septiembre de 2010
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Descentralización política
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Desde hace mucho tiempo una buena parte de la “clase política” de este país (políticos, dirigentes de grandes medios de comunicación y una buena cohorte de “intelectuales orgánicos”) nos han vendido que uno de los problemas históricos de España ha sido la incomprensión del centro con la periferia que a lo largo del tiempo ha devenido en una fuerte exaltación de las particularidades de su tierra cercana y en un rechazo de cualquier vínculo social con sus regiones vecinas. Para solucionarlo han puesto a la venta multitud de mercaderías políticas, hoy vamos a comentar cuatro de ellas: la descentralización política es signo de progreso, la participación en los tributos estatales fomenta la corresponsabilidad fiscal, la gestión descentralizada de los servicios públicos conlleva la eficacia de los mismos y la transferencia de competencias junto con la capacidad normativa para desarrollarlas remedia el nacimiento de “naciones por consentimiento” (Murray N. Rothbard).
En sus machaconas propagandas no han tenido escrúpulos ni vergüenza en ofrecernos una vez más ungüento de serpiente: la descentralización política es un signo de progreso, ya que busca reconocer el derecho a la diferencia a todo grupo humano cargado de particularidades (lengua, costumbres, historia) y con un fuerte sentimiento de pertenencia a esa comunidad cultural (¿nación cultural?). Toda persona forma parte por origen de una comunidad cultural, está vinculada jurídicamente a un Estado y no a otro y, además, puede sentirse identificada en muy diferente grado con su Estado o con su comunidad cultural….y el nacionalismo es aquello que crea esa identidad (Miquel Caminal Badia). Por eso no cesan en la búsqueda de argumentos con los que justificar ese nexo de unión entre una “nación cultural” y un Estado a través de: la lengua, las costumbres, sucesos históricos sacados de contexto o tergiversados; leyendas y mitos locales al estilo de “En busca del valle encantado (The land before time)”; relatos de persecución y sometimiento por parte del “Estado Central"; “nación sin Estado”; expoliación sistemática realizada por la hacienda pública estatal (airean las “balanzas fiscales”, como si cada territorio fuese un solo contribuyente, pero ocultan las “balanzas comerciales” en las que se ve su interdependencia con la comunidad que aborrecen). Y muchas más quimeras y fantasías identitarias.
La burguesía periférica siempre ha querido tener las mismas oportunidades de influencia que la burguesía instalada en la capital del Estado, centro desde el que se dirige la política nacional (afirmación convertida hoy en otro mito). Esos grupos sociales han luchado
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Lorenzo Alonso
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Justicia suplicante
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El Tribunal Supremo (TS) ha aceptado su competencia para encausar al diputado del Partido Popular (PP) Sr. Uriarte por un delito contra la seguridad vial después de que el pasado mes de febrero diera positivo en una prueba de alcoholemia tras chocar el coche que conducía con otro vehículo. La Sala de lo Penal designa así como instructor al Magistrado D. Joaquín Giménez García acordando a la par en el mismo Auto pedir autorización al Presidente del Congreso, D. José Bono, por conducto del Presidente del TS, D. Carlos Dívar, para proceder contra Uriarte “con todas las consecuencias legales”.
El privilegio irrenunciable de D. Ignacio Uriarte, Presidente de Nuevas Generaciones del PP y para más inri Vocal de la Comisión de Seguridad Vial del Congreso a fecha de los hechos, provocó la suspensión del juicio rápido incoado por el titular del Juzgado de Instrucción nº 1 de Madrid tras solicitar la correspondiente certificación a la Cámara Baja sobre la condición de aforado del inculpado por delito común. Recibida ésta, el Juez remitió el atestado policial completo al TS. Aunque Uriarte refiriera al poco de los hechos estar dispuesto a ser juzgado por el órgano predeterminado por la ley procesal, lo cierto es que el Ministerio Fiscal subrayó la irrenunciabilidad del foro mientras no dejara su escaño, lo que a día de hoy no ha sucedido.
El privilegio procesal del aforamiento en el enjuiciamiento criminal de parlamentarios, miembros del ejecutivo o de la propia judicatura más allá de las manifestaciones que realicen en el ejercicio de sus funciones, supone un privilegio injustificable que atenta contra los principios de juez predeterminado por la ley y el más elemental de igualdad entre justiciables, no sólo por elementales razones de equidad, sino por la posición privilegiada de estos aforados que en abstracto facilita la ejecución de conductas criminales con mayores posibilidades de impunidad. Sin embargo, lo más grave del suplicatorio, más allá de lo simbólico de las formas, es el carácter de permiso expreso e imprescindible que la Justicia ha de cumplimentar y obtener para proceder conforme a Derecho frente a miembros de los otros poderes del Estado. Cualquier atisbo de eficaz contrapeso institucional se viene abajo cuando debe suplicarse la realización de la función estatal constitucionalmente asignada.
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Pedro M. González
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Corrupción constitutiva
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La gravedad de lo que acontece en el PP no puede ser percibida por sus dirigentes, mientras no lleguen a comprender, cosa imposible sin libertad de pensar, que son ellos mismos quienes reproducen y regeneran, junto a los demás partidos estatales, la causa primigenia de la corrupción, en tanto que factor de poder político y de gobierno. El caso Gürtel no es distinto de Filesa, los trajes de Camps no son diferentes de los abalorios de Corcuera, los safaris del tesorero del PP son hermanos gemelos de la pesca senegalesa del jefe de los servicios secretos. No hay corrupción de partido que no sea igual a sí misma, es decir, a la de cualquier otro partido estatal.
Entre los tres tipos generales de corrupción -la ocasional, la consecuencial y la constitutiva-, el Estado de partidos se construyó sobre los cimientos y con el diseño de la corrupción constitutiva. En este tipo, la corrupción no aparece como fenómeno degenerativo de lo anterior, sino como gran virtud generativa de una nueva clase de degeneración política. Para comprenderlo bien basta compararla con los dos tipos de corrupción clásica. La ocasional, imposible de evitar por su carácter personal, no entraña peligro serio para las sociedades. No hay ladrón sin ocasión. La consecuencial solo pone en peligro la estructura de la institución de la que es consecuencia, y es evitable mediante reformas estatutarias. Ejemplo, la crisis económica ha descubierto que la corrupción de los ejecutivos de banca y de entidades financieras era mera consecuencia de la laxitud en las normas internas de control y en las externas de vigilancia. Por eso se acometen, a la vez, urgentes reformas en la estructura dirigente de las entidades y en el control de las autoridades financieras. La corrupción constitutiva es de naturaleza tan distinta de las otras dos, que apenas presenta similitudes con la del ladrón o la del banquero. La única que se asemeja a ella, por naturaleza, es la de la mafia. Y del mismo modo que no se puede combatir el terrorismo sin conocer sus causas, tampoco se acabará con la corrupción de partido sin saber de donde proviene. Sin embargo, la razón de que la actual corrupción política sea tan profunda, como inevitable en el Estado de Partidos, es fácil de explicar, aunque para los partidos sea imposible de entender. Ante la corrupción de partido, las elecciones no sirven para nada. No tanto porque los electores sean indiferentes, como parece a primera vista, sino porque votando erróneamente por deber, y siendo corruptos todos los partidos, no pueden elegir al menos malo, sino al que consideran suyo. El sistema proporcional perpetúa la corrupción de partido y la degeneración política.
florilegio
"Las épocas no se corrompen, causas partidistas corruptas lo hacen por ellas."
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Antonio García-Trevijano
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Gary Cooper, en El Manantial de King Vidor
Se habla mucho de ella y qué poco se la conoce. Su análisis terminó cuando la ambición de clase social dominó y orientó las ambiciones personales. Como le sucedió a Descartes, que dicho sea de paso ignoró la ambición en sus Pasiones del Alma, también esta reflexión sobre las ambiciones es inédita, carece de antecedentes. La ambición sin adjetivos no tiene definición positiva, a no ser que todo sentimiento susceptible de ser calificado de ambicioso, desde la mística posesión de Jesús hasta el atesoramiento de dinero, se reduzca en último término a una ambición de poder o de vivir sin miedo. Como en el espectro de la luz solar, cada tipo de ambición tiene su color propio. Esa gradación no la percibió Spinoza cuando negó a la ambición categoría de pasión autónoma, considerándola mero sentimiento que aumenta el de los demás deseos. Pero si toda pasión tiene un objeto apropiado, no será difícil definir la ambición si identificamos los distintos deseos intencionales que la despiertan: deseo de gloria, de excelencia, de codicia, de dominación y de liberación. Ambiciones de crear o de saber, de obrar con pericia o éxito, de acumular o conservar, de dominar y de liberar, que tipifican respectivamente la ambición de autor sabio, de profesión, de riqueza, de poder y de libertad. En este quinteto, la primera y la última son altruistas, las demás son meritorias cuando no degeneran en deseos de fama, codicia o poder. La más peligrosa, la de los tipos libidinosos de la política y del crimen, es la ambición de poder sin control, propia de tiranos, oligarcas y sádicos. La peor, la de dominar los pensamientos mediante el consenso de pensamiento único. La menos digna, la del arribista que ha de arrastrase para subir, adular a los que están un peldaño por encima y humillar a los que ha sobrepasado. Gramsci comprendió la pasión de medrar mejor que los tratadistas de las pasiones. Solo consideró legítimo el medro de los jefes políticos o sindicales si éstos elevan su nivel de vida personal a la vez y en la misma medida en que suben el de la clase social en cuyo nombre actúan. Cada pasión tiene su contraria, la opuesta a la ambición es la modestia. Solo puede despreciar la ambición social quien nada espera y a nada teme. En las antiguas sociedades, la falsa modestia era “la más decente de las mentiras” (Chamfort); en las modernas, la más indecente; en los profesionales, la más imprudente; en la clase dirigente, la más cobarde; y en la clase política, la menos engañosa.
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Pascual del Povil
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Panorama nacional
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Las entidades de cuya solidez debemos vanagloriarnos ante todo el mundo, son reacias a trasladar las bajadas del Euribor a las nuevas hipotecas. El tipo de interés medio a finales del pasado mayo fue del 3´36 por ciento: el triple del precio oficial del dinero. Tampoco se les da un respiro a los que adquieren viviendas de protección oficial; al contrario, éstos pagarán intereses más altos que los aplicados a la vivienda libre: un 4%, que junto a las subidas de la luz y la gasolina, harán todavía más difícil –pese a que Zapatero dice estar a su lado- la vida de los “económicamente débiles”.
Y Aznar, como un hechicero capaz de exorcizar el paro y la recesión, rechaza las apolilladas recetas de los socialistas –más impuestos y subvenciones-, e invoca a sus dioses tutelares: Reagan y Thatcher. El sucesor de tan preclaro líder ya puede contar, como no podía ser de otra manera, con el respaldo y la confianza del Comité de Dirección del PP. Las decisiones que tome Rajoy respecto al tesorero Bárcenas, serán consagradas por el aparato del partido. Mientras tanto, en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Felisa Jordán, ex administradora de tres empresas incluidas en el “caso Gürtel”, ha confirmado que distintos políticos del PP recibieron dinero y regalos del “conglomerado empresarial” montado por Francisco Correa.
Pero el predicamento del mejor amigo bélico de Bush no sólo alcanza a los fieles de la derecha estatal. El santón de PRISA y gurú mediático del régimen, Iñaki Gabilondo, ha confesado estar escarmentado por su reiterado apoyo al dialogo con ETA como salida más razonable y factible al “conflicto vasco”, inclinándose ahora por la pendiente de la represión policial y judicial preconizada por Aznar, que sólo en esto “tenía razón”. Algunos analistas sostienen que ni siquiera en eso la tenía, puesto que tampoco abordó la cuestión esencial: el presunto derecho a la autodeterminación.
En la agradable conversación acerca de la crisis que mantuvo con cuatro españoles invitados a la Moncloa, Zapatero recordó que las televisiones privadas están muy contentas con el nuevo reparto de la tarta publicitaria: “o sea, que ahora ya no tienen excusas”. En efecto, ya no las tienen para la más obscena propaganda del Poder.
hechos significativos
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Mientras se celebraba el inicio de la retirada militar de EEUU, un nuevo atentado causa decenas de muertos en Irak.
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La AN desiste: no seguirá investigando el ataque de Israel a Gaza en 2002.
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Basilio Aguilar
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