Año II, n° 289, lunes 6 de septiembre de 2010
Cuento de hadas

La boda real de Estocolmo, celebrada el pasado sábado día 19 de junio, nos trasladó a través de los medios de comunicación y con una gran carga propagandística, tanto en la prensa “rosa” como en la oficial, a un mundo irreal. Predominaron las Jefaturas de Estado Europeas en esta cita para la realeza internacional de estirpe acompañada de los correspondientes consortes “plebeyos”. Lucieron todos sus mejores galas, sus valiosas y antiquísimas joyas y sus mejores sonrisas pasadas por el bueno del bisturí. Cabe destacar la aparición estelar de la Reina Sofía de España acompañada de la Jefe de Estado holandesa Beatriz de Orange Nasseau, muy amigas y compañeras aliadas, desde hace años, en el poderoso Club Bilderberg. Para su traslado a Suecia la representación de la Familia Real Española compuesta por seis miembros ha necesitado tres aviones, dos de ellos Facton del ejército español.

 

Después de la Segunda Guerra Mundial, aún habiendo colaborado muchas con el nazismo, las monarquías se han perpetuado en Europa haciendo creer al contribuyente que sólo son figuras decorativas cuando la realidad es muy distinta: tras todas ellas se esconde la oligarquía financiera internacional de la que muchas forman parte. Todas poseen una importante capacidad para traficar con influencias y para realizar negocios muy lucrativos, junto con una licencia constitucional para actuar al margen de la Ley como en España.

 

Boda Real en Estocolmo (foto: eivindvogel)

En la dramática crisis económica que padecemos, estos fastos sirven para edulcorar la vida de los sufridos y adormecidos ciudadanos. En su puesta en escena no se escatiman gastos a cargo de las arcas del Estado. Introducen al anestesiado espectador en un mundo ficticio digno de la época anterior a 1789 haciendo creer a través de los textos y las imágenes, todos ellos estudiados y seleccionados por agencias de prensa que están por encima del bien y del mal, que es posible vivir un verdadero cuento de hadas. Feliz fue la idea de casar a sus herederos, antes endogámicos, con personas sacadas del “pueblo llano”. Surrealismo total en pleno siglo XXI de la mano del Poder heredado. Y mientra esto ocurre, ¿dónde está la democracia en Europa y, en concreto, en España?

Consuelo Galán
  
 

Antonio Gutiérrez (foto: rtve)

En las tertulias radiofónicas y televisivas, así como en las columnas de opinión de la prensa más leída y vendida, imperan esos “tuttologos” de los que hablaba Bourdieu: tanto más autorizados a pontificar sobre todo cuanto más cercanos al poder. Aunque su verborrea se corresponde con un profundo analfabetismo político, detentan el privilegio de los que poseen medios para actuar de un modo que pasa por adulterar el lenguaje y por su capacidad de lograr que los gobernados acepten una representación de la realidad que sirva a los fines de la oligarquía. Volviendo al pensamiento del sociólogo francés, el poder simbólico es ante todo aquel que induce a los dominados a percibir y describir las cosas como tienen interés en que las vean quienes ocupan posiciones dominantes.

 

La mala conciencia sindical le ha jugado a Antonio Gutiérrez una mala pasada parlamentaria. Su tibieza abstencionista en la convalidación del decreto ley sobre la reforma laboral le acarreará una sanción interna por romper la sagrada disciplina de voto que impera en este régimen impenitentemente antidemocrático. Pero la multa es lo de menos: Gutiérrez ya está en la lista negra de los que no han rendido vasallaje al Señor del Partido, y por tanto su exclusión de las próximas listas certificará el destierro de la tierra de promisión estatal. No importa la irrepresentación inherente al sistema electoral vigente; rogando al cielo de las buenas intenciones o apelando a una Constitución cuya prohibición del mandato imperativo se incumple soberanamente por los aparatos partidocráticos, la confusión mediática destaca el bello gesto del ex secretario general de CC.OO. que, dominado por una “buena conciencia”  política,   no   ha   comprendido  el

papel asignado a los diputados en la monumental farsa que se monta en el “templo de la soberanía popular”.

 

El tránsito pacífico del liberalismo al fascismo se llevó a cabo eliminando de los asuntos de Estado la exigencia de “jurisdicidad”, de la juris-dicción, resultando un juego de niños suprimir el principio de legalidad constitucional. La dominación política de la cosa pública y de la privada (bautizada por Sièyes con el nombre de Re-total en oposición al de Re-pública), fundó el totalitarismo soviético en la producción de legalidad por un parlamento de funcionarios pagados por el Estado, designados por el Partido y escogidos por los súbditos.

 

Cuanto más “deontológicos” sean los diputados de lista, sin otro oficio ni beneficio que el de legislar sobre todo sin controlar nada, mayor será su productividad (número de leyes por hora de trabajo). La proliferación legislativa, disminuyendo la calidad y la seguridad jurídica, transforma el imperio “de” la ley en imperio de los legisladores, es decir, en imperio “por” la ley, de quien nombra (como diputados de oficio en un Estado inconstitucional con muchas leyes y ningún derecho) a sus legisladores a sueldo.

 

Desgraciadamente, un mejor conocimiento de los asuntos políticos puede fomentar, en lugar de un esfuerzo de emancipación, el cinismo y la resignación que cimentan el despotismo. Pocas cosas hay a las que el hombre público de hoy en día se acostumbre tan fácilmente y que termine pareciéndole tan natural como la inconsecuencia. Pensar de una manera y actuar de otra es el hábito consagrado por los oficiantes de la partidocracia.

Rafael Serrano
  
 
Protectorado económico

El Presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, ha llamado dos veces a nuestro Presidente del Gobierno (poco antes de aprobar el “tijeretazo” a los funcionarios y el día anterior a la convalidación del Decreto Ley sobre la reforma laboral); a finales de mayo el subsecretario para asuntos económicos de la Secretaría de Estado de EE.UU., José Fernández, se dio un paseo por España para otear el panorama español, por orden de su jefa Hilary Clinton; la semana pasada el secretario adjunto del Tesoro de EE.UU., Charles Collins, hizo una visita a Elena Salgado, ministra de Economía y Hacienda de España, a gentes del gabinete del Presidente del Gobierno y a su antiguo jefe en el FMI, Rodrigo Rato, para que le informasen sobre nuestra situación; esa misma semana Dominique Strass-Kahn, director del Fondo Monetario Internacional visita al Presidente del Gobierno para aplaudir las medidas tomadas y las que va a tomar; y para los próximos días se espera la excursión de un grupo de “expertos” de la Reserva Federal de EE.UU. Por si fuera poco el Presidente de Francia y la Canciller de Alemania mantienen sendas conversaciones con nuestro Presidente y con el Jefe de la Oposición, Mariano Rajoy; y el presidente del Banco Central Europeo da recomendaciones a nuestra ministra de Economía.

 

¿Todos estos acontecimientos son casualidades, meras noticias rutinarias, visitas de protocolo o pasos calculados de una “Hoja de ruta” diseñada para España? Semana tras semana hemos visto a nuestro Gobierno y a nuestro Parlamento (lugar de autómatas políticos) aprobar medidas que hace un año no se les habría pasado ni por la imaginación. Cada bloque de medidas aprobado ha venido precedido de una reunión o conversación de alguno de los personajes mencionados: el recorte del gasto público realizado, la modificación de las normas laborales y la revisión del sistema público de pensiones son producto de aquellas causalidades.

 

Aparentemente son meras noticias de la sociedad política, debajo esconden las verdaderas razones: los bancos alemanes, franceses y americanos, que poseen una gran parte de nuestras deudas públicas y privadas, han visto a España en quiebra técnica (“Spain Default”); la Unión Europea tiene pánico a que una España con un Gobierno que no controla su territorio, convertido de facto en un conjunto de reinos de taifas, sea otra ficha de dominó que desate una nueva tormenta financiera de dimensiones imprevisibles; y la Reserva Federal de EE.UU. quiere vigilar el destino de una parte de los prestamos que está realizando al Banco Central Europeo (“exchange   swap   line”)    ya    que   se   está

Lorenzo Alonso
  
 
Santa incorrupción

En los procesos canónicos de beatificación, el cadáver incorrupto se toma como signo de santidad. La ausencia de pecado impide los procesos naturales de putrefacción al punto de servir de evidencia de la incólume virtud del postulado. De la misma forma, en España, como la independencia de los jueces descansa por precepto constitucional en la consideración individual de su actuación (art. 117.1) y no en la garantía institucional, no pueden existir jueces corruptos.

 

Reconocer la existencia de un juez corrupto, sería tanto como asumir la corrupción del sistema en su integridad y su fragilidad. Al no existir potestad judicial estatal con poderes separados, sino sólo autoridad jurisdiccional particular derivada de una distribución de funciones, la conducta deshonesta de un magistrado se eleva a categoría general.

 

¿No es curioso que es España no exista ni un solo caso de jueces implicados en el narcotráfico, delincuencia organizada ni fraude bancario? ¿Acaso en la República de los Estados Unidos de América, los casos destapados, enjuiciados y castigados severamente, se deben a una particular inclinación al mal de aquellos jurisdicentes? ¿Existe una superioridad moral del juez español?

 

No señores, que se sepa la criminología forense no ha demostrado tal polilogismo delictual. Simplemente ocurre que cuando en los EE.UU. un caso de corrupción judicial se destapa es fruto y mérito de un sistema de garantías institucionales que trae razón de su inteligencia institucional, mostrándose con orgullo la cura de la enfermedad, mientras que aquí supondría el expreso reconocimiento del fracaso constitucional en la organización de esa potestad del Estado. Si la justicia no es independiente, poco importa que los jueces en el ejercicio de su función lo sean, más allá, naturalmente, de la casuística particular de la prevaricación.

 

El 24 de Junio pasado la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo desestimaba el recurso presentado por “Interviú” por la que se condenaba a la revista por intromisión ilegítima en el derecho al honor de un Magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Murcia al que se involucraba en una supuesta trama de venta de agua, rebajando eso sí la indemnización de 120.000 a 30.000 €.

Pedro M. González
  
 

WTC 9-11 (foto: slagheap)

 

 

Haciéndolo coincidir con la propuesta de declarar el día 27 de Junio “Día de las Victimas del Terrorismo”, realizada por el Presidente del Congreso, José Bono, y aprobada unánimemente por los parlamentarios, el diario “El País” nos ofrece en su suplemento semanal una entrevista realizado por el escritor y periodista Juan José Millás sobre el titular de la cartera de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, titulado “Rubalcaba privado”.

 

El prolífico, encumbrado y galardonado escritor de la oligocracia, en su asequible y accesible reportaje, lleva al incrédulo lector de la mano por los aposentos privados del ministro dentro y fuera de su bunker, haciendo creer que la vida del Sr. Rubalcaba, en su devenir diario, es una “vida al límite”. Efectivamente consigue lo que se propone y le ordenan gracias a un despliegue propagandístico de inmensas dimensiones que no permite averiguar nada trascendental de la vida privada ni oficial de la persona que ostenta la cartera de Interior. Como es costumbre en este autor, siempre dirige todo lo que escribe hacia los incautos votantes de izquierdas sin transgredir la cultura impuesta,

pero donde mayor despliegue de talento hace es en sus preguntas acerca del terrorismo de ETA para mayor lucimiento demagógico del ministro. Extraña que no haya ni una sola pregunta sobre el caso “Faisán”, en la actualidad pendiente de que active la comisión rogatoria a las autoridades judiciales francesas el juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, y de que algún día el responsable de Interior se “digne” acudir a la cámara para dar explicaciones.

 

La coincidencia deja ver que el PSOE ha iniciado un nuevo intento de lavado de imagen con las dos personas más fuertes dentro del Comité Federal del partido utilizando, como siempre, el amparo y defensa de las inocentes victimas del terrorismo de ETA e islámico. Esta acción va encaminada a la sustitución de Rodríguez Zapatero -totalmente desprestigiado entre los españoles desde que mintió diciendo que no existía una crisis económica que ha desembocado también en crisis política- al frente del Ejecutivo gubernamental y del PSOE, siendo el sustituto que más se baraja en Ferraz -y que estaría respaldado por el Poder financiero- el Sr. Rubalcaba. ... continúa ...

Consuelo Galán
  
 
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